14 de Diciembre del 2019

Ejercita tu tolerancia

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

Quizá la mayor epidemia que vivimos en la actualidad es la intolerancia. No deja de sorprenderme lo violentas que pueden ponerse las personas solo porque alguien no comparte sus ideas o sus creencias. Como toda buena pandemia, la intolerancia está en todas partes: en la política, los trabajos, las familias, la calle, las redes sociales. 

¿En qué momento empezamos a creer que el mundo es como nosotros lo vemos o que solo nuestra forma de ver la vida es válida? 

Esta semana uno de los grandes temas es la persona trans que quiere entrar a un concurso de belleza. Más allá de que me parece absurdo que en pleno siglo XXI sigamos haciendo concursos de belleza o las reglas del mismo, he leído opiniones homofóbicas y transfóbicas atroces, pero también he encontrado muchas otras opiniones agresivas de parte de miembros de la comunidad LGBTTTI. 

La gente en la calle se mienta la madre a la mínima provocación y no se toman al menos dos segundos para pensar qué puede estar pasando con el ser humano que tienen enfrente. 

Y ¡ni hablar de política! Si hay algo que logró la reciente elección en México fue dividir aún más al país. No confundamos: una cosa es luchar por justicia social y otra muy distinta es desdeñar o agredir a otras clases sociales o a personas con otras preferencias políticas. Para muestra basta con los términos “chairos” y “fifís”, denigrantes, estereotipados e insultantes. 

Nos picó el bicho de la intolerancia y ahora todo, pero de verdad todo, es buen pretexto para agredir, descalificar o intentar humillar. Las redes sociales no son la excepción, sin importar el contenido que escriba o comparta una persona, inmediatamente hay reacciones denigrantes o intolerantes: “En lugar de defender a los animales deberías defender a los niños”, “Mucha preocupación por el cambio climático pero de seguro eres de esas personas que no voltea a ver a los pobres”, ¿qué tiene que ver un tema con otro o por qué asumimos que son mutuamente excluyentes? Me ha pasado con las columnas también, entiendo que como columna de opinión, no todos van a estar de acuerdo con la mía -eso es natural y está muy bien- pero no deja de sorprenderme la necedad de los argumentos en los que incluso me acusan de no hacer cosas que ni siquiera están en mis manos -como reformar las leyes, o generar mejores políticas de salud pública, por ejemplo-.

El asunto es que la intolerancia no nos lleva a ningún lado, al menos no a un lugar productivo y sano. Para empezar, porque no vamos a poder cambiar la opinión de otros y menos si lo hacemos de mala manera y tratando de imponernos. Quizá el punto más importante es que la intolerancia produce violencia y jamás considera la integridad del otro como ser humano completo sino que le descalifica por tener determinada postura sobre UN tema o por ser quien es. Es la generalización la que nos hace ser intolerantes y agredir a otros. Y el origen de la generalización suele ser la ignorancia o la estrechez de mente. Es decir, no tenemos la capacidad de abrirnos a la experiencia del otro, a conocer su perspectiva de la realidad e incluso a tratar de empatizar un poco. Ahí la raíz de todas los miedos. El miedo causa odio. La fobia se vuelve agresión, descalificación y violencia. 

¿Realmente define a alguien como persona su orientación sexual, su religión, sus preferencias políticas, sus creencias religiosas, sus gustos musicales, sus elecciones de familia? No, o al menos no es todo lo que le conforma sino solo una parte. 

La tolerancia es un músculo que se va ejercitando cuando logramos vencer el enorme narcisismo de creer que siempre tenemos razón, que nos ciega para poder aceptar que a veces estamos equivocados. Aprender a que en este mundo hay de todo y se vale ser diferentes. 

No sé para ti, pero para mí la tolerancia es un ejercicio diario, intentar siempre entender la perspectiva del otro y mostrarle mi punto de vista CON RESPETO, incluso -y sobretodo- si no coincidimos. Ojalá lo hagamos una tarea cotidiana pues solo así el mundo de verdad podría ser mejor. 

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