14 de Diciembre del 2018

Linchamientos: bestialidad humana

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

Bien decía Albert Einstein que “donde todos piensan igual, nadie piensa mucho” y no es el único. Los recientes linchamientos registrados en varias partes del país ponen en evidencia carencias evolutivas fundamentales en las personas que llevan a cabo estos actos atroces. Procedo a explicarte:

-Los linchamientos son una de las formas más antiguas de violencia y castigo social. Es decir, propiamente, los linchamientos eran una práctica común en la era de las cavernas pues no había ley. 

-Sigmund Freud, padre de la Psicología, escribe en uno de sus ensayos que, en el momento en que todos los individuos de un grupo deciden seguir un llamado a la violencia y dejarse llevar por sus impulsos, dejan de ser personas y se convierten en masa. Desde la perspectiva de Freud, esta colectividad no contiene ya personas sino sujetos primarios que se dejan llevar por su objetivo más básico: la violencia. 

-Al no haber pruebas para comprobar la inocencia o la culpabilidad de las personas que son linchadas, este acto se reduce a un solo objetivo: la violencia por la violencia, pues su finalidad no es hacer justicia sino descargar la ira sobre uno o varios individuos que pueden, O NO, ser culpables de lo que se les acusa. 

Ahora bien, recordemos que en prácticamente todos los casos de los linchamientos registrados a últimas fechas, el origen de la alerta y posterior descontrol de los pobladores fueron mensajes difundidos por whatsapp y redes sociales que decían que había “roba chicos” y que describían a ‘los secuestradores’ como hombres con características muy genéricas en la población mexicana. Esto produjo que los pobladores se ensañaran con los que les parecían ajenos a su comunidad. Es decir, que tomaron como chivos expiatorios a personas que tuvieron la mala fortuna de estar de paso por la comunidad. Es importante destacar que en ninguno de los casos donde se linchó a supuestos “roba chicos” había denuncias por secuestro o extravío de menores, es decir, se cobraron un delito que no había sido cometido en su comunidad y afectaron a personas que muy probablemente no estaban vinculadas a ningún delito similar. ¿No es esto una muestra de bestialidad? Tomar chivos expiatorios, golpearles sádicamente y prenderles fuego para que sus últimos minutos de vida sea una agonía, me parecen de las peores cosas que pueden hacer los ‘seres humanos’. 

Hace unos días vi la entrevista que le hicieron sobre este tema a una socióloga de la UAM en la que ella decía que estos hechos “se explican” a partir de la pobreza y condiciones de marginación de las comunidades, las desventajas y las fallas en el sistema educativo. No, señores. La violencia NO TIENE JUSTIFICACIÓN alguna y si vamos a encontrar una causa para estos actos, no será la ignorancia sino la falta de evolución. 

Hacer justicia por propia mano es lo más lejano a la civilización y al mundo que queremos. Sí, ya sé, el sistema de justicia en México es un tremendo fracaso, pero eso no le da derecho a nadie para TORTURAR y ASESINAR a otro ser humano. Si no, ¿qué nos diferenciaría de los propios delincuentes? 

Escribo este texto mientras estoy detenida en el caos vial ocasionado por una manifestación. Y concluyo diciendo: exigir nuestros derechos atropellando los derechos de otros NO ES JUSTICIA, es venganza. 

Publicidad