13 de Noviembre del 2019

El “Bikini Body”, los estándares y el autoestima

Por Betzabé Vancini / /

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Hace un par de semanas descargué en mi teléfono una aplicación de nombre Asana Rebel, es un entrenamiento basado en el yoga diseñado para bajar de peso, fortalecer y marcar los músculos. Había visto mucha publicidad de la App y como tengo varios años sin hacer yoga, me llamó la atención bajarla y probar. Para mi sorpresa, resultó un ejercicio breve pero muy completo y bastante agradable así que me surgió cierta curiosidad por buscar comentarios de usuarios/as en internet y entonces, me encontré con muchísimas opiniones desfavorables.

Y no es que las personas que habían probado Asana Rebel se hubieran lesionado o que no hubieran obtenido los beneficios que la aplicación promete, si no que había muchas mujeres que se manifestaban en contra de un programa de ejercicios dentro de la App que se llama “Bikini Body”. Leí que en Estados Unidos incluso hubo varios movimientos y planes de boicotear la aplicación debido a esto. Todos los comentarios que encontré manifestaban la molestia por reforzar un estereotipo de belleza y las usuarias se decían ofendidas por ser “confrontadas” contra un estándar que es inalcanzable para la mayoría de las mujeres... eso me hizo pensar muchas cosas.

Mi primer pensamiento fue: “¡Claro! Están reforzando un modelo poco alcanzable de un cuerpo ideal en lugar de la autoaceptación.” Pero después reflexioné un poco más.

Revisé los comentarios con más detenimiento y me di cuenta que quienes protestaban eran mujeres de más de 30 años -como yo- y ninguna mujer de menor edad. Intuyo que esto se debe a que las mujeres de esta edad tenemos una conciencia mucho más crítica de los estándares a los que nos enfrentamos todos los días, pero al menos en teoría, tendríamos también que haber hecho ya un buen trabajo en la autoaceptación y tendríamos que haber recorrido un largo camino de amor a nuestro cuerpo. No obstante, lo que encontré me mostraba lo contrario. No leí a mujeres diciendo “al carajo el Bikini Body, amo mi cuerpo y amo hacer ejercicio por salud”, leí mucho resentimiento y muchos complejos aventados hacia un producto que no es sino... precisamente, un PRODUCTO.

El producto se puede llamar como sea, eso es irrelevante. El nombre en sí, no me parece para nada ofensivo. Me parece más preocupante que estemos rechazando constantemente cualquier tipo de imagen corporal: odiamos la flacidez y la gordura, pero también rechazamos la delgadez y los músculos y tendemos a llamar superficiales a las mujeres que dedican parte de su día a trabajar su cuerpo y ese rechazo indiscriminado sí me parece ofensivo.

Sí, estamos inmersos en una cultura -capitalista- de cuerpos perfectos en los que incluso generamos el mito de que sólo los cuerpos perfectos son merecedores de amor y del erotismo y nada más lejano a la realidad que eso. Pero también estamos en un momento irracionalmente reaccionario en el que nos oponemos, ofendemos y descalificamos a quienes no comparten nuestra visión del mundo. Mujeres, ¿qué nos estamos haciendo? La lucha no es la tuya contra la dieta sino la tuya descalificando el estilo y proyecto de vida de las otras mujeres. “Se quiere casar y tener hijos, qué tonta”, “Está buena porque no tiene otra cosa qué hacer”, “Yo estaría así sí tuviera tiempo”.

Tomémonos un momento para meditar esta pregunta ¿No tiene el derecho cada quien de verse COMO SE LE DE LA GANA? ¿No tiene cada una de nosotras la libertad de elegir qué se pone, qué se come, qué hace y si sigue los estándares de belleza o no?

Desde la parte psicológica, mientras la persona tenga un autoestima saludable -es decir, que se valore, reconozca sus capacidades y ejerza el autocuidado- y estable, el estándar de belleza que le parezca más amigable es irrelevante. Con o sin cuadritos, con o sin tinte, con o sin ropa vintage, con o sin cabeza rapada, con o sin joyería o maquillaje el punto es sentirse bien. Y ese bienestar es subjetivo y lo define cada persona desde su propia experiencia.

Con esto quiero decir que hay que tener mucho cuidado con los extremos, no vaya ser que en nuestra lucha contra los estereotipos inalcanzables de belleza vayamos a ir en contra de otras formas auténticas de ser también. Comprométete contigo, con tu salud, con tu proyecto de vida y deja a los demás que elijan lo que les parezca más adecuado. Respeto, respeto.

Como siempre, espero sus comentarios y preguntas vía Twitter @betzalcoatl

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