24 de Febrero del 2024

El pastelazo volador contra la esposa de Giles

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

Mis adorados #Pugfans hasta que nos volvemos a leer o bueno ustedes me vuelven a leer. Disculpen pero estas fiestas de fin de año me dejaron como perra embarazada y eso que ya estoy esterilizada, no saben todos los kilos que subí, no es de Dios, pero ya los voy bajando para lucir como siempre mi hermosa figura porque soy una damita y de bonito cuerpo.

Pero hay algo que me tuvo con el cristo en el hocico todas las vacaciones, sigo traumada por ese hecho.

Guauuuu, guauuuuu, guauuuuuu.

Estimados #PugFans si ustedes ven en la calle o reconocen a estas garrapatas, favor de alejarse de ellas. Es en serio, no saben de lo que son capaces, a mí me han sacado ronchas, pero en otros casos como a mi amiga Thalía, han estado a punto de mandarla a la caja.

Siempre quise decir esa expresión vulgar jajajaja.

Guauuuu, guauuuuuu, guauuuuuuuu.

El caso es que el 23 de diciembre invité a mis amigas de abolengo a cenar a mi nueva residencia de La vista. Ya saben, estaban Lassie, Dama de la dama y el vagabundo, Perdita que dejó encargados a sus 101 dalmatas, Laika que viajó en el tiempo y en el espacio para llegar a la cena y Miranda que tuvo que dejar a Paulina Rubio para venir a la cena.

Entonces salí por la mañana al Costco para comprar todo lo que necesitaba para mi elegante cena: sobres de carne, un poco de pavo porque la carne de puerco nos hace daño, carnazas para limpiarnos los dientes, algunas croquetas con altos índices nutritivos y unos huesos para lamer y agua de esa que venden para bebé porque ya ni la de garrafón nos cae bien.

Guauuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuuu.

Total que estaba muy divertida haciendo las compras, pues han de saber que nunca hago la despensa, para eso tengo mis gatas, pero yo creo que las fechas me emocionaron y decidí emprender la tan difícil tarea, ni siquiera sé cómo acomodan los pasillos y debido a que andaba perdida y confundida, vi una escena terriblemente aterradora.

Ahí estaba, la esposa del dirigente panista, Jesús Giles con su tía, prima, abuela, mamá, la verdad no sé quién la acompañaba, pero las vi muy contentas comprando un escritorio para su marido. Todo transcurría con calma, tranquilidad y sin novedad, preguntó el precio, lo pidió para llevar y hasta afortunada resultó, porque ya era el único que quedaba.

Tal vez eran las fechas que me embargaron de tanta felicidad, pero me sentí bien por ella y sobre todo al ver que estaba esperando un bebé, pensé en acercarme a ella para saludarla, preguntarle por su embarazo y por su marido, pero como no nos llevamos opté por guardar distancia y lamerme las patitas.

Guauuu, guauuuuu, guauuuuuuuu.

De pronto se acercó una pareja extasiada, tanto hombre como mujer parecían fuera de sus cabales, su extravagancia llamó la atención de todos los que nos encontrábamos recorriendo el Costco y se acercaron a ver el mismo escritorio que ya había pagado la esposa de Giles.

Guauuuu, guauuuuuu, guauuuuuu.

—¡Lo queremos! Muchacha empácalo que nos lo llevamos— le gritaron en tono violento a la mujer embarazada.

—Yo no trabajo aquí, buenas personas. También estoy haciendo mis compras y el escritorio ya lo compré— dijo en tono cálido, amable y dulce la esposa de Giles.

Pero parecía que le había dicho a la pareja iracunda que una de sus familiares muy famosa era mujer de la vida galante, porque se pusieron peor que El exorcista, vomitaron bilis, sustancia verde, bueno eso creo yo porque recuerden que los perritos vemos en blanco y negro y le empezaron a gritar un sinfín de groserías que no vale la pena repetir.

Guauuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuu.

Pero el asunto no quedó ahí, mientras la mujer embarazada veía pávida a estos monos, ellos literal como animales se abalanzaban sobre todas las cosas del Costco, aventaban cosas a diestra y siniestra, se pegaban en sus respectivos pechos y parecían fuera de sí.

—Uuuuuhhhhhh, aaaaaaahhhhh, uuuuuuhhhhh... Uaaaaaaaw, uaaaaaaaaaw, uaaaaaaaaw (léase como gritos de chango— así estaban estos muchachos como si vivieran en la jungla y pasó lo peor, la mujer loca agitó un refresco y se lo vació en la cara a la esposa de Giles y el orangután loco corrió por un pastel, le dio un pastelazo que la dejó sentada en el piso.

Quise armarme de valor para defenderla, pero eran capaces de darme una patada e iba a salir volando, si ni a una mujer embarazada respetan menos lo harían con una perrita y peor aún, que aquí en Puebla las autoridades valen para dos cosas y no hay mecanismos verdaderos de protección a las mascotas.

Guauuuuuu, guauuuuuuuu, guauuuuuu.

Afortunadamente, y por pasarse de lanza, estuvieron unas horas en la cárcel, aunque si por mi fuera, ahí se hubieran quedado.

Se preguntarán ¿Estas garrapatas familiares de quién son?

Sólo les diré que de una famosa locutora y no, esta vez no es Nay Salvatori.

Publicidad