02 de Julio del 2022

Aventuras animadas de ayer y hoy presentan: desfiguros de pasquineros

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

Y dicen que los perros necesitamos correa.

Pero a ellos les urge una cadena con doble candado.

Sí, nosotros amamos incondicionalmente a nuestros respectivos amos.

Pero ellos hasta de la dignidad se olvidan con tal de lamer las botas de ellos.

Están dispuestos a vender su alma, pintarse el cabello de colores extravagantes, desgreñarse, romperse las uñas y las medias, encuerarse o hacer cualquier ridículo con tal de ganarse un celular, una grabadora, una cámara fotográfica o un viaje a Cuetzalan.

Guauuuu, guauuuuuu, guauuuuuuuuu.

Sí, así son algunos “reporteros” mejor conocidos como los pasquineros.

Esos que trabajan o son dueños de semanarios, catorcenarios, blogs de noticias, sitios web hechos por sus abuelitas o perfiles de Facebook que usan para publicar notas.

Esos que tuvieron la brillante idea de hacer un “medio de comunicación” para hacerse millonarios de la noche a la mañana siendo críticos, objetivos y haciendo periodismo de investigación.

Guauuu, guauuuu, guauuuuuuu.

Si ya es de pena leer lo que publican sus medios, más pena me dio verlos a todos en la cena de fin de año del gobierno del estado.

Hasta me hirvió la sangre y me sigue hirviendo a tal grado que ni me la pasé bien en mis vacaciones por Los Alpes Suizos, de ver como se arrastraban por un premio.

¡Por mi mamá Pug!

Quería arrancarme mis ojitos, pero como son negros y redondos me iba a ver muy feíta sin ellos.

Tenía ganas de morder a más de uno, pero me da cosita que sus mañas se me peguen pues pueden ser contagiosas.

Entonces no me quedó más remedio que lamer mis patitas, acicalar mi pelo y enchinarme las pestañas.

Guauuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuu.

Ahí estaban Los gatos, la Gagagu, la pelirroja que tiene una revista en Tlaxcala pero viene a cobrar a Puebla, la señora que publica las notas en su Facebook y las cobra, o la que tiene su blogspot y piensa que es dueña del New York Times.

Todos ellos peleando como solteronas por el ramo de la Novia. Se aventaban unos a otros, se mentaban la madre unos a otros, se jalaban el cabello, desgarraban las medias, se enterraban las uñas y todo por un celular, una grabadora de reportero o una cámara fotográfica.

Aunque ya tenían regalos seguían participando en las dinámicas y juegos para ganarse más cosas, bien dicen “El hambre es cabrona”, y con tal de que les aventaran una latita de atún, unas croquetas o un huesito, estaban dispuestos a todo.

Caminar sobre fuego y vidrios, revolcarse en caca de vaca, darse de vueltas en el piso como perro, hacerse los muertitos, dar la mano, robarse un dólar o 10 centavos, quitarse un zapato, pronunciar un logro del gobierno, y hasta vender su alma al mismísimo Satanás, todo por un celular, una pantalla o unos audífonos.

Qué pena, a propósito del “Día del periodista”.

Guauuu, guauuuuu, guauuuuuuu.

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