12 de Noviembre del 2019

El miedo sí anda en Giles

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

Y cuando un zagas reportero al que amo mucho y me gusta sentarme en sus piernas le preguntó ¿Dónde te pegaron? Todos esperaban que respondiera en la cara, en los huevos, en la espinilla, en el estómago o alguna otra parte del cuerpo, pero no. Jesús Giles, dirigente estatal del PAN, respondió muy serio y afligido "Ahí por el Lobby del hotel".

Guauuuuuu, guauuuuuu, guauuuuuuuuuu.

Es lo más chistoso de lo que me he enterado en las últimas semanas. Todos andaban muy aburridos pero ¡Bendito Jesús Giles que ya me dio de qué hablar! Su respuesta monumental a Osvaldo Macuil me recordó cuando mis tías French Poodle le preguntaron a mi sobrino ¿Por qué no te gustan los frijoles, te los da a fuerza tu mamá? Y mi hermoso cachorro de 3 años inocentemente respondió "No, me los da en molletes".

El caso es que por un momento me emocioné de ver a Jesús Giles envalentonado, con los pantalones bien puestos y los huevos bien amarrados —una perra Pug como yo, no debería decir esas vulgaridades— para enfrentar a la turba iracunda de Morena. Al ver las diferentes transmisiones de lo que ocurrió en el Hotel MM me brillaban más y más los ojotes negros que tengo.

Guauuuuu, guauuuuuuuu, guauuuuuuuuu.

Me enamoraba más y más de Jesús Giles, solo pensaba Wooooow qué hombrezote, qué voz, qué brazos, qué piernas, qué valiente, hasta quería salir corriendo de mi residencia perruna para defenderlo de los morenos, atacar a mordidas a cada uno de ellos y pegarle la rabia o moquillo, pero luego me acordé que soy muy pequeña y solo me patearían.

Así es, tardé más en enamorarme de Jesús Giles que en desenamorarme. Mi idilio amoroso, mi amor platónico, mi multiorgasmo me duró lo que dura un plato de croquetas en la perrera municipal, o sea, nada. Por unos minutos imaginé una vida bella y de color de rosa a lado de un macho alfa, pelo plateado, lomo en pecho, que me cargara con un brazo, que me domara con una mano, que me aguantara día y noche.

Guauuuu, guauuuuuu, guauuuuu.

Pero me equivoqué. Aquellas imágenes que muchos vimos por unos segundos, fueron producto de la desesperación y la zalamería. Ese Jesús Giles empoderado, dispuesto a luchar contra Eric Cotoñeto solo fue producto de nuestra imaginación, el verdadero Giles estuvo escondido por horas en uno de los baños del Hotel MM. Sí, como lo leen. Escuchaba cualquier ruido, veía cualquier sombra, detectaba cualquier murmuro y se ponía en posición de feto, se columpiaba, se tapaba los ojos y repetía una y otra vez: “Ahí vienen, ahí vienen, ahí vienen...”.

En varias ocasiones quiso huir por el inodoro, metía los piecitos y le bajaba a la palanca esperando que fuera succionado, pero solo logró mojarse los zapatos. Mientras tanto afuera, Sandra Izcoa se paseaba por el Lobby, la esposa de Giles saludaba a todos y hablaba con todos cual reina de la primavera. La vida en el MM había regresado a la normalidad, la turba de morenos furiosos había abandonado el hotel y Jesús Giles se negaba a salir del baño. Su valiente esposa tuvo que ir a rescatarlo "Amor ya se fueron, ya puedes salir, ya no hay nadie, estás seguro". Le gritó desde el otro lado del sanitario y muy temeroso abrió la puerta, ella se abalanzó sobre él, lo llenó de besos, abrazos y dijo "Ya todo ha pasado, estás sano y salvo".

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