12 de Noviembre del 2018

El berrinche de Grace

Por Yonadab Cabrera Cruz / /

losamantes inte yona

Iniciaré este espacio de reflexión, tolerancia y apertura con una adivinanza:

¿En qué se parece Grace Palomares a un niño de 3 años?

Respuesta: en que los dos hacen berrinche, se tiran al piso, patalean, gritan y lloran. Su cerebro no se ha desarrollado lo suficiente y sus conocimientos son escasos, solo saben hacer bolitas y palitos.

O al menos eso evidenció en su registro como precandidata a diputada local por el distrito 20 de la ciudad de Puebla.

Y lo peor de hacer berrinche como niño de 3 años —y al menos en un menor de edad está justificado, pero en una diputada federal de 26 años ya es muy grave, algo no anda bien—es hacerlo frente a más de 500 personas.

Sí, a nuestra adorada Grace Palomares se le ocurrió hacer tremendo berrinche, tirarse al piso, gritar y patalear frente a cientos de priistas incluidos los integrantes de la mesa de la Comisión Estatal de Procesos Internos, quienes la veían pasmados, no daban cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Adela Cerezo fiel a su estilo de mujer dura, educada a la antigua quería darle unas nalgadas para que se calmara, Sandra Montalvo cual madre moderna quiso darle una mamila y calmarla o darle su diputación local para que ya estuviera contenta, Iván Galindo le hizo muecas y el resto de la militancia solo la vieron anonadados y atónitos, sintiendo mucha pena por ella.

Pero ¿Cuál fue el motivo de tremendo berrinche?

Uno pensaría que algo muy grave como el hecho de que no pasó su registro.

Que no le aceptaron una iniciativa en el Congreso de la Unión.

Que el distrito que busca es de baja competencia electoral para el PRI.

Vaya algo tan banal como el hecho de que no fuera combinada, se le rompiera una zapatilla o una uña.

Pero no, nada de eso. La Grace hizo berrinche porque llegó un marinista igual que ella, a la misma hora que ella, a buscar la misma candidatura que ella, pero con más gente que ella y más viejo que ella.

Así es, Humberto Hidalgo un priista de toda la vida acudió a la dirigencia estatal del PRI para registrarse como candidato al distrito 20 de la capital poblana.

La diferencia además del género, los años, la experiencia y la simpatía por Mario Marín, es que él llegó con 200 personas y ella sola con su alma.

Pero eso no es lo peor, cada vez que ella quería hablar, dar las gracias, prometer que ganará, que es muy sweet, y todo el discurso tradicional, los simpatizantes de su contrincante gritaban porras “¡Humberto!”, “¡Humberto!”, “¡Humbertooooooooo!” y no la dejaban hablar, nadie la escuchaba, a nadie le importaba lo que tenía que decir.

Y entonces, se le saltaron los ojos, se le pusieron rojos, su cabeza giró 360 grados, bufó, aventó el micrófono y se fue. En tanto, en la mesa de recepción de documentos todos se volteaban a ver confundidos, no sabían qué había pasado ni daban cuenta de la reacción de la diputada federal.

Solo se escuchó un “!Qué oso!”.

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