12 de Diciembre del 2018

Sobre programas sociales y el populismo

Por Luz Marina Manzano Gómez / /

gritos esperanza

Cuando un gobierno posee recursos desde su entrada al poder, es fácil prometer la salvación de "los pobres" a través de programas sociales.

Hace casi 20 años, a Venezuela llegó un "mesías" que, conociendo la gran multiplicidad de recursos económicos que tenía esta nación, concibió la idea -y así la promovió durante sus dos períodos de labor presidencial- de que los programas sociales eran la solución para las personas mayores, los enfermos, los analfabetas, las embarazadas precoces, los discapacitados, en fín, para los menos favorecidos de la sociedad.

El problema no es la presentación de los programas sociales en sí, puesto que en ese caso, ciertamente, hubo una minoría de habitantes venezolanos que se vió favorecida durante esos años. El problema que se presenta con el populismo (que según la Real Academia Española se define como la tendencia política que pretende atraerse a las clases populares ), es su metodología como tal, ya que más que evitar la reproducción de la pobreza y sus correspondientes calamidades, realmente lo que genera es una dependencia del ciudadano hacia su gobierno...y es un caldo de cultivo fácil para el desarrollo de la corrupción masiva, si no existen mecanismos de transparencia en los que se rindan cuentas gubernamentales.

Aprender a pescar, antes de recibir el pescado, es poner en juego nuestras habilidades como ser humano, es desarrollo personal y societal. Ciertamente, hay sociedades donde el capitalismo no permite tan fácilmente "oportunidades" para "pescar", éste puede ser el caso mexicano; más la pregunta sería, ¿ son los programas sociales la solución a la pobreza extrema que sufre más de la mitad de una población?.

Vale la pena cuestionar con pensamiento crítico.

Cuando se tienen los recursos, es fácil para los gobiernos hacer promesas, más recordemos que los programas sociales extraen del erario grandes cantidades de dinero que no son retribuidas directamente una vez que se entregan. ¿Y si mejor se invierte en educación y en oportunidades de empleo para los habitantes de una sociedad o país?. Pareciera más conveniente, y hasta más económico para una agenda pública...

La pregunta en este caso es ¿los programas sociales son más convenientes para quién?... Vale la pena reflexionarlo. Vale la pena ser ciudadanos contralores y críticos de las decisiones que toman nuestros gobiernos, especialmente en Latinoamérica.

Ojalá hubiésemos sido más críticos en Venezuela hace unos cuántos años...

"Guerra avisada soldado, y si lo mata, es por descuidado" decía una buena maestra de mi primaria a quien recuerdo con cariño.

Seamos críticos ante las bondades de los gobiernos, del populismo ya existe historia qué leer en América Latina y hay discursos de los líderes que son bastante parecidos en el transcurso de la historia.

El pensamiento crítico ante el ofrecimiento de dádivas y regalías se convierte en algo digno de resaltar.

Los afectados por la pobreza y sus implicadas calamidades, tienen muchas habilidades humanas para producir y construír en el desarrollo de un país, al menos esa podría ser otra forma de generar oportunidades cuando los gobiernos apoyan los espacios para ello, al menos esa parece ser una MÁS DIGNA ESPERANZA.

GRACIAS por leerme.

El Hada de Guerra.

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