23 de Septiembre del 2018

Terror en el cine

Por Mafer G. Garnica / /

interior cronicaface

El otro día fuimos al cine, desde que llegamos tendría que haber considerado un mal augurio, filas enormes para comprar boletos y dulces, bueno pese a que se compraron en línea, tuvimos que esperar a que esa inmensa fila avanzara para que nos dieran los tickets.

¿No les pasa que cuando más caótica es la situación, algo la complica? Bueno, repito desde que vi la fila debí confiar en ese “sexto sentido”. Con el tiempo en contra ¿por qué no? Se oye un ¡Mamá, quiero ir al baño! (Antes de salir de casa 3 veces dije ¡vayan al baño!), claro ahora qué prosigue, salir corriendo entre ese mar de gente a buscar un baño y sin boleto aún, ni locos me iban a dejar pasar al baño del cine.

Y ahí voy corriendo por la plaza buscando un letrero de baño y... ¡lo encontramos! ¿Quién fue el genio que pensó? “pongan un pasillo enorme para entrar a los baños, todo para que oigas un “ya se me fueron las ganas”.

Una vez pasada toda esa odisea, logramos entrar y aquí es dónde vi que soy aún una mujer tolerante y con pésima suerte para toparme con gente con cero educación. Junto a mi había un papá con su hijo (aproximadamente unos 10 años) y pienso, estaré mal yo (por favor háganmelo saber), desparramado, pero bueno eso fue lo de menos, inquieto al grado de incomodidad, y una vez que empezó a comer ¡Ah, la boca tronándola llena de palomitas!

Pensando tontamente que ese niño pararía un vez iniciada la película me acomodé lo mejor que pude y comencé a darle las golosinas a mi hijo menor, cuándo de repente les juró ¡pensé que temblaba! Al instante recordé que donde vivo eso no sucede, ¿Qué o quién provocaba ese movimiento? Claro el niño de mi costado, aventándose en el sillón, moviéndolo como si fuera columpio, ¡les juro que el pobre asiento comenzó a tronar y rechinar!

No se que demonios pagué en esa ida el cine, solo puedo decirles que su papá en ningún momento lo tranquilizó o le llamó la atención, estuvo al pendiente de su celular casi toda la película, creyendo que su vástago era la persona mejor portada y más simpática de toda la sala.

Cuando vean que la cosa está ruda no se avienten, evítese corajes y malos ratos. Si usted es como el padre de esta historia ¡eduque a su hijo! Créame, bastante tiene uno con los propios, como para soportar niños mal educados, y de paso a padres que hacen como si no pasara nada con sus hijos, en cada lugar hay reglas y sí ¡hasta en los cines! Antes de ir mínimo échenle una leída.

Mi Twitter @mafergarnica ¡Gracias por leerme!

Juan Nájera

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