21 de Noviembre del 2018

Todo es culpa de Osorio

Por Fátima Salgado / /

con plena libertad

En definitiva, la llegada de Juan Carlos Osorio a la Selección Mexicana marcó una pauta del antes y el después de los resultados del equipo. Hoy en día, México no solo ha sorprendido al país, sino al mundo entero. Aunque apenas lleva dos partidos de fase de grupos, el ganarle por un gol a cero a su similar de Alemania, quien es el campeón del mundo, nos ha demostrado que el cambio de actitud, mentalidad, análisis y estructura del equipo técnico de la Selección ha funcionado. Pero, ¿cuáles son las claves del actual éxito de este equipo?

He aquí mi opinión:

Juan Carlos Osorio llegó a la selección en un momento muy complicado. El equipo llevaba seis meses sin un director técnico e incluso, a su llegada, mostró resultados muy deficientes que provocaron que, tanto la prensa mexicana como los aficionados, se tornaran en su contra y no creyeran en el proyecto camino a Rusia 2018.

Pero Juan Carlos Osorio, siendo fiel a sus propuestas, decidió seguir haciendo los cambios que creía pertinentes, siempre con un estricto análisis de cada partido, jugador, gol, victoria o derrota que mantuvieran. Fue así como logró convertirse en unos de los mejores técnicos que la Selección Mexicana con un 82 % de efectividad hasta antes de las eliminatorias y posteriormente el Mundial de este año.

En definitiva, el triunfo ante Alemania es algo que se quedará grabado para la historia del fútbol. Y, para nosotros los aficionados, algo que compenetra nuestra mente y corazón. Es aquí donde me gustaría mencionar por qué desde ese glorioso día, 17 de junio, admiro y reconozco la labor del técnico colombiano.

Recuerdo que, un día antes, hubo una conferencia de prensa donde el recalcaba que iban por la victoria. Había estado estudiando el juego de Alemania durante seis meses y ante todo, este señor se mostraba tranquilo y centrado, lo cual fue lo que empezó a transmitir a sus jugadores y lo que creo que era lo que hacía falta a la Selección.

Incluso antes de aquello, recuerdo que el día del sorteo del mundial él se encontraba en Rusia junto con Decio de María, el presidente de la FEMEXFUT. Cuando mencionaron que México jugaría contra Alemania en su primer partido, la cara de Osorio fue de fé e incluso felicidad ante el gran reto por venir. Levantó las manos cerrando los puños en señal de «Venga, vamos por todo», mientras que la de nuestro presidente fue de decepción y miedo total.

Este punto a tocar es importante, ya que la mentalidad de Osorio, ciertamente, ha sido transmitida a sus jugadores y a todo el equipo técnico de Selección, mezclada con una tranquilidad y cautela que el mismo técnico también transmite. Son los puntos que considero han marcado la diferencia con este equipo que si bien tiene nuevos jugadores, también incluye a neutros ha famosos y hasta veteranos seleccionados nacionales.

Por eso, es que cuando un Chicharito Hernández sale diciendo en un video «Imaginémonos cosas chin***as» o un Carlos Vela dijo que había regresado a la Selección porque esta vez si creía en el proyecto, yo me remonto a pensar que ellos siempre tuvieron la actitud, la disponibilidad. Pero les faltaba eso, un líder que les motivara a creer.

Todo es culpa de Osorio. De la mentalidad, de su preparación, de su pasión hacia el fútbol y del amor que muestra tener a la camiseta. Sin duda, ha demostrado que, aunque todo esté en contra de él, llámese la prensa mexicana, la afición (que ninguna es cosa fácil), los marcadores, sigue fiel a sus convicciones. Es gracias a eso que nos ha regalado momentos inolvidables.

Pero jamás voy a olvidar el festejo ante el gol de Alemania, donde el técnico se permitió alegrarse, gritar y brincar unos minutos y después de eso fue a la banca. Tomó sus ya famosas plumas azules y rojas y se puso a escribir. Jamás voy a olvidar sus palabras después del juego: «Gracias a todos los que han creído en nosotros y a los que no, seguiremos trabajando.»

Pues toda esa mezcla de ahora tranquilidad, humildad, respeto, estructura, toma de riesgos, compromiso y pasión son las que tienen a la Selección Mexicana como líder de un grupo que consideró el más difícil del mundial. Mas allá de que, prácticamente ningún mexicano haya creído en ellos, ellos mismos confiaron en su proyecto, se imaginaron cosas grandes y poderosas. Y hoy nos queda eso, esa enseñanza para la vida. Solo basta con creer y cuando nadie cree en ti, toma el riesgo y cree tu mismo.

Gracias, Osorio. Tú tienes toda la culpa.

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