17 de Enero del 2020

No es que Lalo Rivera les garantice el triunfo, es ¿cuántos votos pierden con su salida?

Por Viridiana Lozano / /

Guiapara interior viri

Las versiones sobre la negociación de las candidaturas del PAN en Puebla van en una misma línea: pretenden que Lalo Rivera regrese a pactar con el morenovallismo para contender por la alcaldía pero no ha aceptado porque pide una amplia lista de cuotas para su grupo político.

El morenovallismo está interesado en sumar a Lalo Rivera, no porque sea el mejor posicionado y tenga el menor número de negativos, sino porque su salida podría significar el triunfo de MORENA.

El escenario es el mismo que nivel nacional, pero en micro. Los números indican que si a un mes de la elección Pepe Meade llega al segundo lugar, por abajo claro de Andrés Manuel, tiene posibilidades de ganar.

¿Por qué? Por el factor Margarita Zavala. Los Calderón podrían llamar al voto útil a su favor y lograr así los puntos que se necesiten para derrotar a AMLO.

No sucede así sí Ricardo Anaya ocupa el segundo lugar, si es así el ganador sin duda sería el candidato de MORENA, y es que Anaya no lograría sumar a los adeptos de Margarita Zavala.

Es lo mismo para Puebla. Los morenovallistas temen que Lalo Rivera pueda contender por otro partido, lo ven bajo las siglas de MORENA, dándole el triunfo a Barbosa con su grupo político, que también es el de Zavala, el de los panistas dolidos.

Acción Nacional, tan pragmático con los números como son Rafael Moreno Valle y sus operadores, saben que con cualquiera pueden ganar: Jorge Aguilar Chedraui —quien definitivamente quedó fuera de la contienda— y los finalistas Luis Banck y Lalo Rivera, pero no quieren dejar cabos sueltos.

El cabo suelto llamado Lalo Rivera, como dicen, se está poniendo bueno con el pliego petitorio, ahora que se sabe la manzana de la discordia y, claro, después de que ha sido traicionado dos veces por el morenovallismo.

Pero además lo tienen arrinconado, o se deja hacer candidato de la alianza y hace el uno dos con Martha Erika Alonso, o lo atoran con el procedimiento que abrió el Congreso en su contra y ni para MORENA se va a poder ir.

En el caso de que se ponga rebelde, Luis Banck está presto. El grupo de abogados contratados para dirimir el caso de su “reelección” ya tiene la solución: Banck no puede ser acusado de reelección porque nunca fue electo, y la Constitución ahora pena la reelección por tercera vez consecutiva, no la segunda, por la reforma electoral federal que ya aplica.

En las próximas horas la incertidumbre de si será Banck o Lalo Rivera terminará.

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