17 de Noviembre del 2019

Rodríguez y Rosales, un rudo mensaje de Martha Erika a Morena

Por Edmundo Velázquez / /
Rodríguez y Rosales, un rudo mensaje de Martha Erika a Morena
Foto: Especial

 

CUENTA HASTA DIEZ

La eventual, si no es que inevitable, llegada de Jesús Rodríguez Almeida a la Secretaría General de Gobierno (SGG) y de Fernando Rosales Solís a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Puebla suenan a un mensaje duro y contundente a la oposición de la gobernadora electa Martha Erika Alonso Hidalgo.

En una reunión con Alfonso Durazo, los nombres de ambos elementos fueron puestos a consideración y pasaron la prueba de fuego nacional. Se les palomeó sin gran problema.

Ayer ya se vió a Rodríguez Almeida en Puebla. Diodoro Carrasco ya hace maletas en Casa Aguayo.

Lo mismo ocurre con Jesús Morales Rodríguez, quien ya limpió el escritorio del Centro de Coordinación, Control, Cómputo, Comando (C5) de Cuautlancingo.

Hoy al mediodía tanto Diodoro como Chucho tienen cita con sus relevos.

Si los pronósticos no mienten y ningún imprevisto ocurre, por la medianoche tienen que entrar en funciones Jesús Rodríguez Almeida en la Secretaría General de Gobierno y el nuevo secretario de Seguridad Pública del Estado de Puebla, Fernando Rosales Solís.

El fichaje de ambos es un mensaje. El gobierno de Martha Erika tiene parque de sobra para responder a los guiños amenazantes que han enviado las fichas locales de Morena.

Jesús Rodríguez Almeida se curtió en la Secretaría de Seguridad Pública de la hoy Ciudad de México en los tiempos en que la izquierda arrojó multitudes de manifestantes.

Fue acusado de ser un represor con el gobierno de Miguel Ángel Mancera por los dispositivos de seguridad que ocurrieron el 1 de diciembre del 2012, cuando Peña Nieto tomaba posesión y el 20 de noviembre del 2014.

Las organizaciones civiles criticaron la excesiva fuerza de la SSP de la Ciudad de México durante el paso de Rodríguez Almeida. Ya después, llegó a Puebla en agosto del 2015 y el estado fue un picnic para él.

Después de la salida de Facundo Rosas Rosas con el escándalo del huachicol a cuestas, a Jesús Rodríguez Almeida no le costó cerrar el sexenio de Moreno Valle.

Rosales Solís es un elemento básico para entender la Fiscalía General del Estado con Rafael Moreno Valle y Tony Gali. La FISDAI, a su cargo, se volvió uno de los pocos espacios funcionales de la dependencia cuando Víctor Carrancá empezó a oler a podrido.

Rosales es un encantador de serpientes y a la vez un domador de alacranes. Se le ha señalado por generar de cero las carpetas de investigación de los casos más escandalosos que pasaron por la FISDAI y hasta la fecha hay varios casos que no cerró.

Su equipo es docto en temas de intervención y utilización de líneas telefónicas para sus investigaciones, que incluyen las de sus propios compañeros en la FGE, ¿les suena conocido?

Aún así se le contempló incluso como un relevo obligado a Víctor Carrancá, sin embargo, la llegada del Fiscal Gilberto Higuera Bernal provocó que como premio de consolación se le diera una Notaría Pública.

Ese pequeño detalle es aún uno de los hechos que le harán incómoda su llegada, de confirmarse, al gobierno de Martha Erika.

O tendrá que congelar su Notaría Pública o calmar sus ansias de reflector como titular de una cartera estatal, tan anhelada por su ego.

Hasta hoy por la medianoche confirmaremos los relevos ya cantados en todos los rincones de las áreas de seguridad en el estado.

Pero ambas cartas suenas a un mensaje claro hacia la oposición del próximo gobierno del estado.

Vaya par: un negociador todo terreno que pondrá límites muy rígidos y un espía eficaz que sabe hasta qué marca de rastrillo usaron ayer los diputados locales.

Los dos en carteras muy sensibles que traerán a cuestas un estado que se les entregó sostenido con pinzas.

En el camino se quedan nombres conocidos.

Aún falta saber si la gobernadora electa premiará la lealtad de Jesús Morales en tiempos electorales con algún espacio al frente del C5, en el Consejo Estatal Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública o del Centro de Control y Confianza.

Todavía no sabemos qué militar quedará en alguna área sensible para mantener el vínculo con la Sedena que quedó muy bien trabajado desde la administración de Gali.

Y lo más importante. Si Rodríguez Almeida va a la SGG, ¿qué pasará con Luis Banck?

¿O por fin Acción Nacional correrá a Banck en terracería y le dará tiempo para irse preparando para una campaña?

No duden que los nombramientos iniciales sean estrategia anti Morena y después vengan relevos que apuntalen y preparen a los desgastados Morenovallistas para próximos escenarios electorales.

Aún así, esperemos a la medianoche de esta jornada para saber si los funcionarios se confirman en los cargos.

No vaya a ser que a la medianoche nos llevemos sorpresas y como a La Cenicienta, la carroza se les convierta en calabaza.

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