20 de Noviembre del 2019

Otra serie de eventos desafortunados

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

A veces esa serie de eventos desafortunados o malas rachas se convierten en un estilo de vida. Más que eventos desafortunados yo creo que ya es la torta que traigo bajo el brazo, y cuando piensas que has superado la mala suerte, la vida, el destino y hasta el propio Dios se encargan de recordarte que por siempre, para siempre, por los siglos de los siglos vivirás con esa maldición.

Una semana sí y a la otra también hay eventos desafortunados tan reiterativos que ya no me sorprende ni me enoja o altera, cuando me embarró de popo de perro, me caga una paloma, olvidó algo en algún lugar, me dicen Yolanda en lugar de Yonadab, me dan ganas de ir al baño cuando estoy lejos de un baño o simplemente la embarro re bonito.

Los eventos desafortunados de esta semana que bendito Dios está por terminar tuvieron lugar el lunes pasado, pero al parecer era como si el Tsunami que cayó del cielo y que se ha viralizado hubiera caído sobre mí, o como si se tratara sobre la nube de lluvia que aterroriza a la Pantera Rosa, así esta tormenta mañanera que cimbró mi día y mi vida.

El primer evento desafortunado ocurrió la madrugada del lunes, escuché ruidos en la sala y supuse que era mi adorada y amada Serafina, mi guapa Schnauzer. Yo me encontraba haciendo tarea en mi recámara y cuando bajé en efecto, encontré muchos pedazos de algo sobre el sillón, supuse que había destrozado un papel, han de saber que le encanta destrozar papeles.

Pero no, al prender la luz de la sala descubrí horrorizado que se había comido uno de los sillones, lo que estaba tirado por todas partes no eran pedazos de papel sino pedazos de hule espuma (con lo que está relleno el sillón) y tenía un santo boquete. Por años había cuidado mi sala, procuraba tenerla en buenas condiciones y en un rato de ocio, Serafina acabó con él.

A la mañana siguiente y tras asimilar lo del sillón, me dispuse a sacarla al baño como todas las mañanas sin excepción alguna. Yo estaba un poco de malas por la sala y porque no había dormido nada, además de que me fui a la cama bastante enojado. Decidí olvidar mi pequeño incidente y mirar hacia el frente, pero poco me duró el gusto.

Al regresar del paseo matutino intenté abrir mi casa, pero la chapa estaba atorada, no podía abrir y no pude abrir hasta que uno de mis primos que es mi vecino me dio permiso de brincarme por su casa, por la ventana me pasó a Serafina y por la ventana tuve que salir de mi cálido hogar para irme a trabajar. Por la tarde tuve que regresar para que un cerrajero me abriera y me cobró como si se tratara de una operación médica ¡Maldito cerrajero aprovechado!

El caso es que tuve un mal inicio de semana con una serie de eventos desafortunados que espero pasen días, ya ni siquiera semanas o meses para que se repitan. Solo pido que sea cuestión de días.

Moraleja: Si es lunes, martes, miércoles, jueves o viernes y empiezan mal el día, mejor ni salgan de su casa.

¡Claro! Chinguen al guapo.

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