23 de Septiembre del 2018

Más que una disculpa

Por Daniel Fajardo / /

Con motivo de su último informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto ha lanzado una campaña de comunicación en la cual enfrenta los temas más polémicos de su sexenio y con un discurso conciliador reconoce sus fallas e invita al país a mantenerse unido.

El discurso políticamente correcto

Pocas fueron las acciones de comunicación que Enrique Peña Nieto realizó durante su sexenio, error tras error en su gobierno, obligaron al presidente a replegar sus acciones de comunicación logrando con éxito concluir su mandato (éxito porque ante la enorme crisis y situación de descontento muchos apostaban a que su mandato sería más corto).

Al final se pudo haber ido así, por la puerta de atrás, pero con todas estas turbulencias y con la enorme popularidad con la que su sucesor llega al poder, Enrique Peña Nieto busca limpiar un poco su imagen con los mexicanos y le apuesta a esta campaña en donde se habla sobre los logros que tuvo su sexenio, los retos, metas por cumplir, expectativas pendientes y también los fracasos, la pregunta sería ¿le importa a alguien?

Del discurso a la realidad

La promesa de un mejor país es un compromiso que debe asumirse más allá del discurso, es algo cínico tratar de generar una empatía con los mexicanos cuando solamente frente a una cámara se dice un “disculpe les fallé pero tengan confianza en el país y en el futuro”.

Lejos quedó aquel presidente que utilizó su carisma para llegar al poder y que simplemente se quedó así, más imagen que política, imagen que no le dio para más.

Miro a diario los precios de la gasolina subir, la violencia incrementar y tantos males sociales que se me hace absurdo y cínico hacer una campaña de esta naturaleza, el último acto de egoísmo que podemos encontrar en nuestro presidente, se disculpa ante la sociedad tan solo con un discurso y no con un último esfuerzo por hacer algún cambio desde la política, un último intento por legislar algo que revierta estas problemáticas, quizás un último acto de valentía que sin duda tendría mucho más valor que un simple discurso en donde se reconocen las fallas, ¿de qué le sirve a un mexicano una disculpa cuando su economía está por lo suelos?, ¿acaso el presidente logrará con esta sinceridad cambiar la perspectiva que los mexicanos viven sobre su gobierno? Esta es la eterna brecha entre el discurso político y la realidad de los gobernados, ¡la empatía no se escribe solo en discursos debe comunicarse con acciones y el gobierno nunca lo ha comprendido!

Al final la estrategia mediática elegida por el presidente Peña al final le cobra una factura histórica muy importante, el olvido.

El gobierno de Enrique Peña Nieto será olvidado con facilidad, el caos generado por su administración podrá ser la gran oportunidad mediática para su sucesor si logra revertir muchos de los temas pendientes con los que cierra esta administración.

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Mtro. Daniel Fajardo

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