Thursday, 13 de December de 2018

Vida y Estilo

Selene Ríos Andraca, tiradora o periodista de la irreverencia

- Foto: Especial

En memoria de Selene... Alguien por ahí soltó que es gatillera, tiradora. Es una joven que ha puesto en incontables ocasiones el dedo en la llaga en temas que resultan incómodos para ciertos personajes, sobre todo para los poderosos, para los intocables, para los derrochadores de la IMPUNIDAD. 

Por Dr. Sergio Cházaro Flores /

Regresaba de un curso intensivo en el IPI, una institución psicoanalítica de alto nivel en los Estados Unidos de Norteamérica. A la par que había impartido un taller a terapeutas dedicados al tratamiento de adicciones en clínicas o consultorios. Por la distancia y lo apretado de ambas actividades, me desconecté de México, y luego en Puebla, no pude revisar los medios como habitualmente lo realizo. En eso, actualizando información, vi una nota que me alertó, decía: Muere Dios en el Poder. Y una gran foto de Selene. Algo me dijo que era rara esa cabeza en el periódico. En breve, chequé la nota de marras y fue como me enteré de que dicha publicación daba cuenta de la muerte de Selene.Me impactó muchísimo y evidentemente, la negación, no, no, no es cierto, es un error, y lo que sucede es que se despide de su columna... Confirmé que efectivamente, la joven periodista había fallecido, víctima de una enfermedad muy dolorosa, y voraz en su ataque mortal. Tardé en recuperarme algunos días, como terapeuta, y tras un espacio de actualización en una ciudad gringa, me quedaba muy claro que tenía que encarar un duelo. Sólo que la fecha de la ida de Selene y mi encuentro con su fallecimiento, ya databa de dos años. Fui recorriendo los textos que en su memoria se redactaron y publicaron.

Poco a poco fui asumiendo que la realidad cruel y puntual de la muerte había atacado a la oriunda de Acapulco, migrante a Puebla. Fui obteniendo anécdotas, detalles, emociones y remembranzas diversas. Ya con la aceptación conseguida, que es la última etapa de todo duelo, pensé en compartir unas palabras en memoria de mi amiga, que cubría la fuente del IFE, ahora INE, en Puebla. Mi trayectoria como Consejero Electoral Propietario, abarca 6 procesos electorales federales. Un esfuerzo de riesgo por actuar en el papel de consejero electoral con espíritu ciudadano y sin ápice de miedo, para ejercer mi potestad en aras de la denuncia pública y penal, contra aquellos actores que irrumpieran impunes, violando sistemáticamente las leyes electorales. Denuncié, y el premio a mi tarea de hacer bien el rol de consejero, fue el destrozo de un auto chevy nuevo; el despido arbitrario de la UPAEP, amén de descalificaciones en todo tono, y vetos a acceso a cargos, donde el poder es el dueño y señor de cotos sólo aptos para serviles, sumisos, y mediocres personajes que estirando la mano, reciben sin pudor, prebendas, a cambio de torcer leyes para privilegiar la impunidad de los políticos corruptos. Fui duramente atacado por los medios de comunicación, larga sería lista de adjetivos, y de cuestionamientos harto analfabetas y tendenciosos. Increíble, si aplicas la ley aun arriesgando la vida, te cae el peso de la crítica que castiga dicha praxis de la denuncia. Con todo, fueron denunciados gobernadores, presidentes municipales, candidatos, y hasta un obispo, que por cierto acaba de fallecer. Por no ser corrupto, por no ser lame suelas, y aun lidiando con el lastre, con la estúpida idea de que hacer denuncia es sinónimo de ser conflictivo y apasionado, entendí que algo estaba muy mal, o sigue, los medios coludidos con el poder, ávidos de publicidad gubernamental, incapaces de gestionar recursos que favorezcan la independencia real, no estaban dando cuenta de verdadero ejercicio periodístico sobre los avatares electorales, sino usando sus plumas para defender a gobernantes y funcionarios eclesiásticos, regodeándose en lo amarillo de la nota, y contando mentiras por pereza profesional y obvio aderezadas virtud al cochupo sigiloso dado por el gobierno, incluyendo a otros actores. Un ejemplo de recurrir a sobornar para obtener beneficios; pero desde el interior del INE, el anterior vocal del INE en Puebla, Luis Zamora Covián, recién llegado a Puebla, siendo un perfecto desconocido, aparece de pronto brillante, y vocero único, proyectando a un funcionario advenedizo amparado por una cobertura mediática, como si diva fuese diva. Siempre me pregunté, dado que ipso facto el Vocal fue centro de atención, en cuánto invirtió el Ejecutivo de marras para que su gris y autoritaria imagen se difundiera como la única voz del INE, abortando las demás voces críticas, y creo que el pago fue alto, muy elevado, en detrimento de la deontología, y minando las posibilidades de una prensa libre y presta para transmitir la realidad como es, y no como el poder la maquilla, vela y distorsiona.

En este cruento escenario conocí a Selene Ríos Andraca. Una chica de la costa, cachondona, mal hablada como cargador; alburera, irrespetuosa, hasta desmadrosa. En la pobreza moral que ya referí, ella y otras excepciones, que ahora no es menester referir, se dieron a la tarea de reportear en serio y no las ficciones vergonzosas del poder. Así que cubrió la fuente durante varios años con el espíritu de ir más allá, y evaluar muy bien las denuncias, y demás anomalías, para que éstas cobrasen su justa dimensión y las mismas no se descalificaran, como lo hacían los medios tibios. La vital mujer reportera no tuvo empacho en evidenciar, así que reporteó, denunció, y sobre todo, sintonizó con varios consejeros, considerados como locos y muy atrevidos, distintos, y en nada parecidos a sus antecesores quienes cínicamente de cobraron una dieta plus, que el vocal en turno, vía un partido político regalaba a los funcionarios electorales para acallarlos, empero el IFE pagaba a los consejeros entre 3 mil y 5 mil pesos de dieta mensual, durante sólo el proceso electoral, y una cantidad menor para gastos comprobables. Pero, dado el magro donativo, era obligado por parte de la institución local, controlar a la independencia muy en ciernes ciudadanizándose, lubricando tras bambalina favores generosos al poder, resultando un atractivo sueldo de 60 mil pesos mensuales, sumando la competencia de chicas ligeras que relajaran la libido de los consejeros electorales y por ende la tensión de su tamaña responsabilidad. Pero en el caso de este ingreso inesperado y domesticador fuese rechazado, como lo hicimos nosotros, recurrieron a las amenazas. Y a sendas campañas de desprestigio basadas en la compilación de lo que nosotros llamamos los expedientes rojos; dossiers consistentes en una investigación morbosa de la vida de tres consejeros: Alfredo Figueroa Fernández, Luis Javier Vaquero Ochoa, y el que escribe este texto.

Selene, apasionada de su amado periodismo, y sin saciar su sed de ser una de las chingonas en Puebla y México, dejaba a un lado el desparpajo y amparaba las notas y reportajes de este tipo de hechos, contrastando la mala leche de las plumas compradas, poniendo en relieve y en perspectiva, un rigor periodístico en el cual de entrada se decía la verdad, con valentía y talento; desnudando la corrupción del mismo IFE, de las fuerzas políticas, de algunos periodistas; y de los actores convergentes con el tema electoral. Ella decidió el trabajo transparente y además se tornó en nuestra amiga; sumamente respetuosa y transmisora de las acciones francas de los 3 consejeros, que eran tildados con apodos e insultos descalificadores. Ella, entusiasta seguidora de nuestros periplos, no dio ni coba a nuestra obligación de defender libertades, ni cejó tampoco en ametrallar la corrupción rampante y cínica, tan deportivamente practicada en este estado que apesta a cloaca. Ella, mujer, joven, aún inmadura y en formación, se allegó de tutores influyentes y duchos para que la ayudaran a ser una de las mejores periodistas; lo que fue logrando con creces, al grado de parir su propio medio de comunicación: Periódico Central, caracterizado por la irreverencia, la frescura y el rigor crítico a los desalmados, que tan avorazados se tragan la vida entera de la ciudadanía, en pos de su ambición sin llenadero, sin fin... Selene, la reportera tropical, como con mucho cariño la llamaba Alfredo Figueroa, hizo una cobertura sin parangón en el IFE, y luego INE. Es decir, fue terriblemente fiel a la verdad, y decidiendo el sacrificio del chayote o de bonos generosos gubernamentales, para poner mordazas de seda; pero bozales al fin y al cabo, utilizados sin empachos por muchos dizque periodistas de distintos medios de comunicación de Puebla.

El periodismo electrónico lo inaugura en Puebla, Rodolfo Ruíz con E-consulta, y de ahí otros fueron germinando; así Selene se independiza y funda su propio medio de comunicación por la web. Ella me hace la invitación a colaborar en su periódico mediante una columna semanal. Me encantó la idea, y la apoyé como reciprocidad a la labor de Selene.

Y de pronto, ese estilo arbitrario que tiene la muerte de guadañar vidas, tocó a Selene. Una fulminante enfermedad le quitó la existencia. Y sigue Central. Y no muere ni su idea, ni su equipo. Prueba fehaciente, entre otras, de que esta chava, un tanto alocada, no ortodoxa; logró hacerse de un nombre y de un prestigio, y además de legar un testamento vivo, y matriz para continuar la labor periodística de la chica, que jodidamente nos arrebató la parca despiadada.

Supe tras una entrevista que me hizo un reportero de Central, que hace algunos días se celebró una misa en honor de Selene. Y entonces le pedí si me daba un espacio para no dejar pasar la coyuntura y escribir un texto breve, para un tardío homenaje a Selene, ya que la considero un ejemplo a seguir por los nobles reporteros y periodistas, y más aún para los veteranos quienes aún puedan rectificar y volver a la vocación de un ejercicio independiente y cojonudo, como en su momento lo practicó Manuel Buendía, y otras raras excepciones.

Cuando supe que Selene murió, sí, lloré, me dolió y me conmocionó; pero en mi también está su testimonio, que me recuerda que si es posible no ser un vendido, y que las letras no deben ser lo que los gobernantes totalitarios y autoritarios quieren que se relate en negro. No, ya no debe permitirse caprichos de un señor gobernador que dictatorialmente decreta que el día debe ser del color que a él se le antoje propicio, ya que si amaneció nublado, ordena que se pinte de azul.

Selene contribuyó a atajar la impunidad mediante su profesión y oficio. Descanse en paz Selene en cualquier espacio del más allá, presa de los ángeles, o traviesamente ella apoderándose hasta de dios, vaya si lo creo.