Tuesday, 11 de August de 2020

Vida y Estilo

Lacrimosa hace de Puebla su santuario (CRÓNICA)

- Foto: Agencia Access

El dueto alemán de metal gótico se presentó este lunes 4 de diciembre al auditorio del Complejo Cultural Universitario de la BUAP, donde alrededor de mil poblanos disfrutaron de su música

Por José Manuel Sandoval / @tozpa /

La legendaria banda de música sinfónica oscura volvió a Latinoamérica para tomar a México como su primer escenario. Con su nueva producción “Testimonium”, el grupo alemán fue aclamado de pie durante todo el concierto por el público poblano.

Tras apagarse las luces del auditorio del Complejo Cultural Universitario y al grito de “a huevo”, Tilo Wolff y Anne Nurmi aparecen siendo ovacionados durante minutos por sus fans que a pesar de que no llenan el recinto, hacen sentir un ambiente digno de miles de asistentes. Gritan “Tilo, Tilo” y él responde con una danza de manos al ritmo de las percusiones.

Afuera la noche es fría, la luna es inmensa y los transeúntes vestidos de negro se dan cita para continuar ocupando un lugar dentro. El contraste es excepcional: el CCU y su arquitectura minimalista, que por primera vez es testigo de la asistencia de cientos de almas góticas que buscan unificarse en un Testimonium y expresar a Lacrimosa cuánto los han extrañado.

Han pasado las 21:00 horas y las primeras piezas interpretadas tienen una parte vital en sus arreglos con percusiones, la gente decide no sentarse y responden con gritos y porras ante cada provocación hecha por Tilo y por Anne, quienes intercalan su participación entre la voz y el piano que observamos en primer plano.

Lacrimosa se caracteriza por la variedad en sus sonidos que van desde lo gótico hasta el rock y el heavy metal, piezas de ópera acompañadas por la voz soprano de Nurmi, haciendo de cada pieza un ir y venir de sensaciones que combinan con el juego de luces y su sencillo escenario, una versión en tamaño macro de la portada de su producción de este 2017 “Testimonium”.

Jay P Genkel es el encargado de hacer sentir un momento de verdadero éxtasis en el escenario, pues el solo que regala a la noche por al menos 3 minutos provoca gritos y encanto en cada manotazo puesto sobre las cuerdas.

Las primeras canciones suenan sin parar, con un público que aplaude cada movimiento de su anhelada banda, suena:

This is the night

I am back in the fight

To be here by your side”

El ambiente se torna realmente oscuro: Anne interpreta “My pain”, aclamada melodía del disco y que no hace falta describir a profundidad si leemos dos veces el título. Y es que a decir de la revista Terra Relicta, especializada en música oscura, este álbum y canción ha sido dedicado a la memoria de artistas que partieron en 2016, tales como David Bowie, Prince y George Michael.

Lacrimosa da fin a la primera parte de su concierto, pausa que es aprovechada por el público para expresar al grito de “Olé, olé, olé… Tilo, Tilo” las ganas de continuar disfrutando el performance nocturno.

Tilo Wolff reaparece, delgado y de luto, con una bandera de México, provocando ovaciones, gritos y alegría. La música continúa y la banda se aprecia conmovida. Sonríen, hacen reverencia al público, envían besos y abrazos y no pueden evitar seguir el acto, llenos de motivación con un recinto realmente entregado en cada interpretación.

El ambiente cambia, el heavy metal se hace presente y con esto da paso a la interpretación de algunos temas clásicos, incluyendo la dramática pieza “Black Wedding Day” (Día de boda negra).

Una chica sube al escenario, dudosa de ser reprendida. Se dirige a abrazar a Wolff y él la recibe con una risa de complicidad, la abraza y el público vuelve a explotar.

Tilo y Anne se encuentran conmovidos, agradecen en cada oportunidad que tienen. La música parece no tener fin y sus fans lo agradecen como desde el principio: de pie, al grito de “Olé” y abrazándolos desde la lejanía de sus asientos.

Son las 23:07 horas. El grupo se reúne al centro del escenario, se abrazan y son ovacionados nuevamente. Agradecen a Puebla, se miran encantados con México. Al fondo, una fotografía del tamaño del escenario en la que se miran a Anne y Tilo, blancos y dramáticos, en un fondo totalmente negro.

Se encienden las luces del auditorio, la oscuridad se esfuma, se van de Puebla con sus 27 años de carrera en la escena dark que se mezcla con tintes metálicos, góticos y de rock. Dejan a consideración de su público el Testimonium que los hizo volver a México y la respuesta obtenida es clara: pasión y oscuridad en cada asistente con quienes se fusionaron por al menos dos horas.

VER: ¡Otro desaire de los poblanos! Asisten poco más de mil personas al concierto de Lacrimosa en el CCU de la BUAP

Fotos: Agencia Access