Wednesday, 20 de November de 2019

Bipolaridad: bienvenido a la montaña rusa

Por Betzabé Vancini / /

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El diagnóstico del trastorno bipolar es uno de los más desconcertantes tanto para el paciente como para los familiares. Es un diagnóstico difícil que debe ser hecho por un médico psiquiatra, quien será el responsable de la medicación e indicará la terapia recomendada que deberá llevarse a cabo con un psicoterapeuta preparado en el ámbito clínico.

La bipolaridad es difícil de diagnosticar. Usualmente, el paciente ha transitado por una serie de médicos generales y otros especialistas antes de llegar al psiquiatra y ha recibido diagnósticos varios. Es frecuente que se les haya diagnosticado con depresión o con problemas de ansiedad o episodios pre psicóticos sin darles mayor explicación. Esto genera mucha incertidumbre, desconfianza y tristeza tanto en el paciente como en quienes le rodean.

El trastorno bipolar consiste en el tránsito de una emoción intensa a otra por periodos que se prolongan por días, semanas o meses y que se manifiestan en conductas erráticas. Es decir, la persona con trastorno bipolar, pasa días completamente desmotivada incluso para levantarse, asearse o comer, mientras tiene otras semanas o meses en las que su energía está a tope y nada le ayuda a tranquilizarse, se ven radiantes, explosivos, ideáticos y, en algunos casos, hipersexuales -tienen varias parejas o un solo encuentro sexual por día no les es suficiente-. Algunos pacientes, diagnosticados con el tipo I, presentarán también episodios con alucinaciones variadas que ellos afirmarán son parte de la realidad y transitarán por estados de mucha paranoia en la que creen que todos están en su contra o que todos están en un complot para destruirlos y pueden ponerse violentos.

Cuidar de una persona con trastorno bipolar es una de las tareas más difíciles que puede tocarle a un padre, madre, pareja o hijos. Los cuidadores o compañeros de vida suelen sufrir mucha ansiedad a partir de no poder confiar en que su familiar tendrá una conducta más o menos estable o confiar en que no se hará daño. Frecuentemente, son los familiares los encargados de administrar los medicamentos, de tratar de disminuir los episodios de manía o bien, de animarlos a ir a consulta cuando están en un estado depresivo. Es por esto, que el autocuidado es vital para conservar la calidad de vida de los familiares, pareja y cuidadores de pacientes diagnosticados con trastorno bipolar.

Aquí un decálogo:

  1. No engancharse en la idealización o devaluación de la persona que padece bipolaridad. Habrá días que te amará, otros te odiará, no te lo tomes personal.
  2. Reserva tiempo para ti, para relajarte, para hacer algo que disfrutes y pasar tiempo a solas para escuchar tus propios pensamientos.
  3. Come bien, duerme bien, toma vitaminas. Cuida tu salud en todos los aspectos pues lo que haces es una labor que frecuentemente agota.
  4. No discutas sus ideas maníacas. En cuanto se presente un episodio de excitación emocional, contacta al psiquiatra y al psicoterapeuta que lleve el tratamiento para que estén alertas y prevengan un episodio maníaco.
  5. Recuerda que no todo es tu responsabilidad. El paciente también es responsable de tomar sus medicamentos, asistir a sus citas, llevar su vida en orden. Tú eres un apoyo, no el eje de todo.
  6. Lleva tu propio proceso de psicoterapia, créeme, tendrás mucho de qué hablar y qué trabajar.
  7. Busca hacer un equipo con el personal médico, psicoterapia, familiares y amigos. Así no tendrás que enfrentar todo en soledad sino que contarás con una red de apoyo.
  8. No te culpes. La bipolaridad es un desequilibrio de sustancias neurobiológicas, y en ese sentido, no hay nada que tú como mamá, papá, pareja o hijo hubieras podido hacer para prevenirlo o provocarlo.
  9. Da un paso a la vez, evita pensar si en el futuro tu familiar tendrá una familia que se haga cargo, si acabará sus estudios o si tendrá independencia. Calma, vamos día con día.
  10. No juzgues todo lo que tu familiar hace como “es porque es bipolar”, no es así, independientemente de los factores neurobiológicos, cada paciente tiene una personalidad y habrá personas muy retadoras, otras muy nostálgicas, otras amables, dulces y la bipolaridad no tiene nada que ver en eso.

El diagnóstico de bipolaridad no es el fin de la vida ni una condena. Tomando sus medicamentos y asistiendo a terapia, los pacientes con trastorno bipolar pueden llevar una vida bastante normal, tener un empleo, hacer planes a futuro, cuidar de una familia, disfrutar la vida y formar lazos sólidos de amistad o pareja, sólo se requiere tener paciencia.

Espero tus preguntas y comentarios vía Twitter @betzalcoatl. ¿Tienes un familiar que podría ser bipolar? Con mucho gusto te recomiendo algunos especialistas que pueden ayudarte, contáctame vía twitter o en Facebook: http://www.facebook.com/BVanciniTerapeuta 

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