Wednesday, 20 de November de 2019

Lozano y su muy rubia novia

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

Siempre pensé que las villanas de Televisa eran meramente unos personajes propios de...mmmm Televisa y de las telenovelas, pero una vez más me equivoqué. Existen personajes tan podridos, tan agrios como las sopas que las señoras “filántropas” le avientan a los perritos de la calle y si no me creen, pregúntenle a Javier Lozano.

Cuando veo a Lozano Alarcón se me viene a la mente Catalina Creel de “Cuna de Lobos”; Malvina de “María Mercedes”; Paola Bracho en la “Usurpadora”; Rubí o Teresa, siempre tan interesadas como el senador del PAN.

Ni siquiera lo puedo comparar con los gatos, aunque cada vez que veo a un gato por la calle me dan ganas de corretearlo, pescarlo con el hocico y zangolotearlo hasta que pierda una de sus vidas, he de reconocer que algunos gatitos me caen re bien y hasta son mis amigos como Duquesa de “Los Aristogatos”; Garfield; Don Gato, Salem de “Sabrina la Bruja Adolescente”; Asrael de “Los Pitufos” y Benito Bodoque.

Pero Lozano más que gato es rata, una rata de alcantarilla que apesta.

Guauuuu, guauuuuu, guauuuuuuu.

Algunas frases de Catalina Creel me lo recuerdan:

"No humillo a los pobres por ser pobres sino simples”.

“Pero no me puedo dar el lujo de tener sentimientos tan vulgares como el miedo, porque el miedo sólo paraliza y sólo la gente como nosotros tiene la sangre fría para ganar las batallas del mundo sin perder el tiempo en tonterías”.

Entre otras.

Guauuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuuuuuu.

La desfachatez y el cinismo de Lozano han llegado a tal grado que ya ni los senadores del PAN lo quieren, que ni los empresarios de Puebla lo quieren, que ni el gobernador Tony Gali lo quiere, ni su familia lo quiere, es más ni a Traviata —su desdichada mascota—, sólo le guarda un espacio en su corazón Desirée Navarro, su exclusiva novia y el amor que le da depende de cuánto dinero traiga en su cartera o tenga en el banco.

Como Desirée es la única que “quiere” a Lozano, éste hace hasta lo imposible para mantenerla a su lado, pese a su mal humor, su miseria humana y su destierro de Puebla. Mis #Pugfans hace semanas —el entonces vocero, lleva pantuflas, encargado de la transparencia, carga maletines, encargado de oficina, chalán, plomero, soba pies, lame botas—llevó a su extravagante novia a una gira de trabajo con el gobernador Tony Gali por la ciudad de Puebla.

Guauuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuuuuuuuu.

Mientras todos los funcionarios supervisaban obras, se ensuciaban los zapatos, analizaban los detalles, problemas, retrasos e inconformidades de la gente, Lozano y la siempre rubia Desirée saludaban a la gente—corto, corto, laaaaargo— entraban a las tiendas de ropa, se tomaban fotos, sonreían y parecía que estaban en el Paseo de la Fama, que andaban de vacaciones, en cualquier lugar menos trabajando.

Esperen, dejen tomo agua que me quedé sin aliento, estoy agitada.

Guauuu, guauuuuuu, guauuuuuuuu.

En otra ocasión, Lozano y la siempre rubia Desirée fueron a la comida del Consejo Coordinador Empresarial, sólo él estaba invitado pero no podía dejar a la novia para que no la divorciara. Él tenía lugar en la mesa principal, ella no.

Entonces se le hizo muy fácil sentarla en el lugar de Paty Leal quien también tenía lugar súper, mega, reservado en la mesa principal, pero al senador poco le importó y Paty Leal se quedó sin lugar.

Guuuuuau, guauuuuuuu, guauuuuuuuu.

Y ahora que también la dejó sin lugar en el Senado, la primera reacción de sus compañeros de bancada, de los senadores de otros partidos, de los trabajadores de la Cámara Alta y hasta de los guardias de seguridad, fue tratar de huir.

Vomitaron, se desmayaron, mentaron madres, torcieron la boca, se exaltaron, perdieron el aire, se les pusieron los ojos rojos, les salieron lagrimitas, sudaron frío y pusieron el grito en el cielo pero nada pudieron hacer.

Nadie quiere a Lozano y él lo sabe.