Sunday, 05 de December de 2021

La pesadilla del turismo sexual en Puebla también se paga en euros

Por Edmundo Velázquez / /

CUENTA HASTA DIEZ

Para nadie es un secreto que la trata de personas en el corredor Puebla-Tlaxcala ha vencido fronteras.

Familias enteras, convertidas en bandas de tratantes. O bandas de tratantes que provienen de familias enteras.

Así funciona Tenancingo, Tlaxcala y la zona limítrofe de Puebla, San Pablo del Monte, Barranca Honda y demás.

Existen registros que estas bandas incluso usan la entidad poblana como trampolín. Desde todo el sureste  mujeres de Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Chiapas inician su calvario de explotación sexual en Puebla y Tlaxcala.

Después, son enviadas a Tijuana. Y de ahí se les envía a todas partes de los Estados Unidos. Chicago, Atlanta, Nueva York, Los Ángeles.

Hay dos modalidades: las chicas que se emancipan y ya en los Estados Unidos deciden autoexplotarse, como ocurre en la mayoría de los casos que terminan en Roosevelt Street vendiendo servicios 20 veces más altos de lo que lo darían en su país natal.

Pero la segunda modalidad es la peor. Los padrotes allá se vuelven “delivers”.

A las chicas que consiguen cruzar las llevan a departamentos habitados únicamente por migrantes latinos que viven hacinados.

Ahí, la chica es abandonada a su suerte.

Prácticamente sufre una violación tumultuaria por horas.

El “deliver” vuelve y cobra los servicios.

La joven no verá mucho de ese dinero. Ni de su dignidad, a menos que escape.

La mayoría de estas mujeres no alcanzan ni los 16 años.

Pero esta pesadilla, del trampolín de la trata ahora ocurre a la inversa.

Activistas nacionales del tema y especialistas en turismo sexual comienzan a encender los focos rojos en la zona de Huamantla, Tlaxcala y San José Chiapa, Puebla.

Los visores de estas organizaciones, personas que se dedican a rastrear víctimas y señalar los lugares donde son explotadas sexualmente, han encontrado algo inquietante.

Los prostíbulos de la zona cercana a AUDI comienzan a tener solicitudes especiales.

Y los encargos son bien pagados.

Algunos con euros de parte de ciudadanos alemanes.

Así es.

Con el progreso de AUDI también ha iniciado un comercio de niñas que se convierten en mercancía para los pederastas.

Las organizaciones que apoyan a víctimas de trata temen lo peor.

Temen que la pesadilla del turismo sexual se arraigue en Puebla y Tlaxcala.

Y ahora no solamente las niñas sean enviadas a los Estados Unidos para ser objeto del comercio sexual.

Ahora se teme que ese mismo comercio llegó para quedarse gracias a aquellos empleados que han hecho esas solicitudes especiales.

¿Será que las Fiscalía de Puebla y Tlaxcala ya investigan estos temas?

¿O seguirán fingiendo que no ocurre nada?

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