Wednesday, 13 de November de 2019

Éntrenle al palenque

Por Yonadab Cabrera / /

 

Chingen al guapo

Me he puesto la firme convicción de nunca más cometer tonterías, meter la pata, hacer panchos o cualquier cosa que me genere mucha pena.

Pero siempre, cada semana, cada día, ocurre algo nuevo, es como si fuera mi esencia, una esencia de la cual ya no quisiera ser poseedor, ni hablar, es mi destino.

Sí es mi destino verme en situaciones embarazosas y algunas un tanto asquerosas como la que ocurrió hace unos días, para ser más específico el martes.

Transitaba por la avenida 14 sur a la altura de Héroes, me dio un severo ataque de tos acompañado de muchas flemas.

Qué es lo que haces cuando se te atraviesa un gallo?

Algunas personas se los comen... Wacalaaaaaa.

Otras como yo, los escupimos, supongo que es lo más normal. Bajas la ventana del carro, asomas la cabeza y escupes fuertemente, pero claro, se me olvidó un paso, volteas a todos lados para que no le eches el gallo a alguien.

Y en efecto, sobre el camellón de la 14 sur había un señor despistado, quien pensaba que sería un gran día: el sol brillaba a su alrededor, los pájaros y las mariposas volaban y disfrutaba de una rica nieve de limón.

Todo era felicidad, pero jamás imaginó que también le volaría una forma, sí, mi gallo verde, pegajoso, asqueroso le cayó justo en la mano. El señor empezó a arquear, quiso vomitar y regurgitar.

Un microbús de la ruta 72 paró el tránsito y el señor aprovechó para correr y gritarme obscenidades, quería que me parara para mentarme la madre y tal vez golpearme.

Bendito Dios el micro empezó a avanzar y atrás de él, yo emprendí la graciosa huida y el señor se quedó con un regalo mío.

Este incidente me recordó que hace unas semanas mientras iba en la carretera con Osvaldo Macuil, saqué la cabeza escupí mi flema y todo el gallo se me regresó, me cayó en la cara y tuve que limpiarme con la franela con la que limpio el carro.

Moraleja: al que obra mal se le pudre el tamal.

Claro chinguen al guapo.

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