Friday, 18 de October de 2019

La parábola del globo de harina

Por Edmundo Velázquez / /

El juego del globo de harina.

Seguramente vio ese concurso.

Era un segmento socorrido de la televisión mexicana, ya fuera conducido por Chabelo, por Paco Stanley o por quien fuera.

¿Se acuerdan?

A un concursante se le ponía a prueba y se le cuestionaba sobre alguna fecha en específico, un número, una cuenta aritmética o una efeméride con el fin de ponerlo nervioso mientras un globo se inflaba.

El globo contenía harina.

Así que mientras más se tardara el concursante en responder, más se inflaba el globo.

En cuanto respondía, el participante era libre. Y seguía otro compañero,  hasta que se reventara el globo y el obvio perdedor terminara bañado en harina, haciendo el ridículo.

Había dos tipos de concursantes.

Aquellos que error tras error dejaban que se inflara el globo.

Y aquellos que respondían hábilmente y de inmediato.

El problema era para aquel participante que le tocaba el globo ya muy inflado.

Me van a decir que a dónde caramba voy con mi ejemplo.

El ejemplo sirve para ejemplificar la seguridad pública en el estado.

El globo se está inflando.

Y en vez de harina, lo que está inflando al globo de la inseguridad en Puebla son un montón de factores:

Feminicidios.

Una ola de asaltos en el transporte público.

Carencia total de comunicación e interconexión entre las autoridades

Un nuevo sistema de justicia que no termina de cuajar entre sus operadores.

Robo de hidrocarburo y una extensa red de miembros que se extiende más allá del Triángulo Rojo.

Y está muy próximo a reventarse.

A Rafael Moreno Valle, al aún gobernador, más de dos le cantan ya las golondrinas.

Sólo le quedan  menos de cuatro meses en Casa Puebla y él, muy tranquilo, ha superado la prueba del globo de harina.

El problema es para el que sigue.

Tony Gali Fayad está próximo a sentarse y entrarle al concurso.

¿Terminará bañado en harina?

¿Terminará con todos los problemas de seguridad pública reventándole en la cabeza?