Sunday, 25 de August de 2019

El tigre no es como lo pintan

Por Zeus Munive / /

Señores, no, no se confundan. Paren su carro. Paren el tren del mame. Humberto Aguilar Coronado no vino a Puebla a defender panistas, no hay que ser tan ilusos. La tirada de nuestro querido “Beto” es simple y sencillamente llevar agua para su molino.

Desde hace un par de semanas, Aguilar Coronado reapareció en la vida pública poblana, en la “aldea” como él la llama. Y cual niño héroe se amarró la bandera, se subió a la azotea y fingió aventarse al pavimento –hidráulico, por supuesto-.

Lo que nadie vio es que él viene con la línea de Santiago Creel Miranda y, este a su vez, con la venia de Ricardo Anaya, pues ante la indefinición de Margarita Zavala para defender a sus correligionarios panistas, “Beto” salió al quite con la finalidad de ganar adeptos al proyecto del presidente nacional del PAN.

No hay que ser ilusos, pues de entrada de muchos es sabido que en ese partido hay consejeros nacionales vitalicios y entre ellos figuran tres personajes poblanos: Francisco Fraile, Juan Carlos Espina von Roehrich y el mismísimo “Beto” Aguilar Coronado.

“El Tigre” como le llaman sus seguidores solo vino a calentar la gallera, a meter grilla, algo querrá en el 2018 y ya puso su garra para pasar lista y no ser ignorado en alguna lista.

Hay que recordar que, desde el inicio del sexenio, “Beto” salió de Puebla. En el principio Aguilar Coronado estuvo respaldando a Moreno Valle rumbo a la gubernatura por Acción Nacional.

Todos nos creímos esa historia. Tras su derrota frente a Eduardo Rivera por la lucha por la alcaldía poblana, “Beto” se refugió con Moreno Valle hasta que, terminando la contienda, se filtró la versión de que tuvo un doble papel.

No nos consta la especie, pero se empezó a dar a conocer en la prensa poblana que Aguilar Coronado estuvo trabajando secretamente para el candidato del PRI, Javier López Zavala (ahora metido en un lío por la pensión de su esposa e hijos). Se decía que “Beto” había recibido dinero y prebendas con tal de pasar información al candidato priista.

Aguilar Coronado, desde el 2011 para acá, guardó silencio. Regresó a México y esperó, pocas veces salió en medios locales. Pocas veces se le vio en la aldea. Se quedó callado ante las acusaciones en las que presuntamente estaba involucrado en actos de corrupción.

Hasta apenas que se llevaron las asambleas para elegir a los consejeros nacionales de su partido. A decir de fuentes consultadas dentro del panismo, es que Humberto Aguilar no vino a respaldar a los llamados “verdaderos panistas” ni a los yunquistas, como se escribió, pues son muchos los que sí pudo ayudar no lo hizo, solo fue a un pequeño grupo que quiso tentarle los huevos al león.

La tirada de Aguilar es simple que no lo olviden, mostrar que puede armar un equipo a favor de Anaya y por supuesto a favor de su amigo de toda la vida y jefe político Santiago Creel Miranda.

¿Es válido? La verdad es que en política como en la guerra y el amor, todo se vale. Lo que espera el Tigre y los pocos seguidores con los que ahora cuenta es aprovecharse de la salida de Rafael Moreno Valle de la gubernatura para poder hacer travesuras y locuacidades con el fin de recuperar la plaza que ya había perdido.

Lo que no sabemos si él tiene claro y el grupo que representa es que el morenovallismo no se ha ido y por lo que se ve no se irá. Tardará mucho tiempo para que ese grupo político se quede sin fuerza en Puebla. El PAN, no nos engañemos, tiene nuevo dueño desde el 2011 para acá, los que quedaron vivos o se inclinaron o se fueron al exilio.

No es que estemos o no de acuerdo, pero esa es la realidad.

Humberto Aguilar sólo vino a generar grilla por aquello de que a río revuelto.

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