Sunday, 25 de August de 2019

El dilema del PAN

Por Zeus Munive / /

Martha Erika Alonso es la favorita para el 2018. No hay duda que ella es quien encabeza las preferencias electorales. El único problema es que si su esposo va como candidato presidencial (algo que cada vez es más real), la actual secretaria general no contendería. Y en el PAN ya se acabaron los cuadros en Puebla.

Eduardo Rivera es el segundo en encabezar las encuestas, el problema es que él, en primer lugar, representa los intereses de El Yunque y, en segundo, aunque aparenta tener una buena imagen, en la realidad no lo es tanto. Una larga investigación sobre cómo se concesionaron  tantas gasolineras en su trienio podría echar abajo sus aspiraciones, pues ha trascendido que se hicieron pingües negocios y hay sospechas de corrupción.

Su exilio de Puebla no es gratuito.

No obstante, nadie puede descartarlo, pues actualmente Rivera está trabajando por Margarita Zavala en varios estados de la República y si es que ella obtiene la candidatura, no sería extraño que a Rivera en el 2018 le tocaría algo y ese algo podría ser la candidatura a la gubernatura del estado.

Si sus cuentas aún no son aprobadas no solo es porque seguramente hay irregularidades, sino porque es una manera de mantenerlo a raya. Y aunque Rivera juró con crucifico en mano y ante la Biblia al ser de la Organización católica clandestina, no es ningún santo, ni en lo público ni en lo privado.

En Acción Nacional deberán crear un nuevo cuadro si es que pretenden mantener el poder el 2018. Tienen la ventaja que el PRI está deshecho, pero no es un  condicionante porque está demostrado que en la política nada es para siempre.

Rafael Moreno Valle sí tiene posibilidades de lograr sus deseos. Es difícil, sí por el tiempo, pero no imposible, pues desde el inicio de su administración fue armando una estructura en su partido a nivel nacional y fue armando amarres con liderazgos regionales de varios estados.

Además, los sectores del poder económico y político no lo verían mal al enfrentar a AMLO. Moreno Valle ha sabido sentarse con la gente del verdadero poder. Solo necesitaría ganar la candidatura interna. Es difícil, pero para nada imposible.

Lo único malo para él es que aún no puede desprenderse de sus actividades como gobernador para dedicarse a sus aspiraciones de tiempo completo, porque se suelta la violencia en el estado, como ha ocurrido en los últimos días, se dan extraños “desalojos de ambulantes” en el centro histórico o ocurren desgracias como la de la Sierra Norte este reciente fin de semana.

No se puede hablar y comer pinole al mismo tiempo, diría mi abuela. Aunque sus aspiraciones son legítimas, la gente que trabaja con él no se debe aún subir a ese carro, pues aún sigue siendo el gobernador de Puebla.

Lo que sí es cierto, es que para suceder a Tony Gali y si el plan es llegar al 2024 deberán crear un proyecto real para la sucesión en el 2018. No es un tema nada fácil pues no hay ya muchas cartas por el PAN.

En términos reales, solo está Martha Erika Alonso y Luis Banck Serrato, quien aún así ha preferido mantener un bajo perfil desde la alcaldía poblana. Una tercera opción y sólo porque él siempre levanta la mano, no tanto por sus posibilidades está Jorge Aguilar Chedraui. Sólo que este ha tenido la fama de estar confrontado con varios actores dentro de su partido.

La borrachera de la victoria le ha provocado a la administración estatal no retomar sus prioridades y analizar qué harán cuando Gali deje de gobernar Puebla. Tienen la ventaja que se espera una buena administración de Tony, pues además de que es carismático en términos generales hizo un buen desempeño como alcalde poblano, por lo que se espera buenos resultados al frente del gobierno estatal.

Eso será un plus, pero no es definitivo.

Aparentemente faltan dos años para la sucesión, pero para lo que se va a vivir a nivel nacional no es nada. El PRI es tercera fuerza en este momento en Puebla por los errores de Blanca Alcalá, Jorge Estefan Chidiac y Alejandro Armenta, pero no significa que puedan reorganizarse.

El PAN  enfrentará un nuevo dilema, si es que la esposa de Moreno Valle no es la candidata a la gubernatura de Puebla.

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