Wednesday, 21 de August de 2019

Destape con sabor a chicharrón

Por Zeus Munive / /

Para que sea un buen destape debe haber: chicharrón de cáscara y prensado. Guacamole. Tacos de sesos. Queso fresco. Tacos de asada bien retacados y con doble copia (dos tortillas). Costillas y un buen pollo ahumado de la región de Cuetzalan. Cervezas Victoria y Barrilito. Una buena marimba. Un órgano melódico –estilo Juan Torres- para la nostalgia. Ah y lo más importante: un buen de periodistas bien tragones.

Sino están esos elementos, lamento decirles mis chavos que no hay destape. No vale. No sirve. Caput. Es como el volcán del juego de química Mi Alegría (nunca estallaba) sólo hacía un cochinero en la sala de la casa, pero bueno, así el ejemplo para que me entiendan.

El pasado viernes por la tarde, en un salón social ubicado por Plaza Dorada y con los elementos ya mencionados, el subsecretario de Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quiroz ya oficializó sus aspiraciones para contender por el PRI en el 2018 por Casa Puebla.

Dirigió un discurso en el que cuando habló de sus aspiraciones no quiso mandar mensajes contra Rafael Moreno Valle ni contra su sucesor Antonio Gali Fayad. Al contrario fue muy suavecito, pues dijo algo así como lo que se ha estado haciendo bien se deberá mantener y lo que no sí será cambiado, pero no más.

Así, suavecito, para evitar malos entendidos o para evitar una llamada a doña Chayo (Robles).

También mencionó que es bueno que en el 2018 vean y comparen para la elección de candidatos. Minutos antes a su discurso, relató (en medio de unos chicharrones que la verdad estaban bien buenos) que él ya le propuso a Ochoa Reza que sea una elección abierta la del candidato priista al 2018 y entre los perdedores se repartan las demás plazas, entre senado, diputación federal, alcaldía de Puebla y hasta la regiduría de Guadalupe Tecola y sí aún se puede la Inspectoría de San Miguel Espejo.

-¿Y qué te dijo?

-Pues me escuchó y dijo que lo van a analizar.

Es decir, Ochoa Reza le dijo como el Son de la Negra, que sí pero no le dijo cuándo.

Así Lastiri ya dijo que va a recorrer el estado. Ya se apuntó antes de la navidad y a un año de que prácticamente ya se tenga definido al candidato a ser el sucesor de Tony Gali.

¿Qué posibilidades tiene? La verdad es que sus números no le favorecen y va a jugar por una marca que está muy dañada a nivel nacional y local. Con la imagen presidencial por los suelos y una terrible desconfianza en la política y quienes la ejercen. El PRI, pese al escándalo de Ricardo Anaya en el PAN, sigue en una tercera fuerza política y después del pésimo papel que hizo Blanca Alcalá en las recientes elecciones será muy difícil remontar.

Pero no es un problema de Lastiri. Es problema del PRI. Aquel que se lance por ese partido en ese año deberá saber que se enfrentará a un canibalismo político. No hay mejor enemigo de un priista que otro priista, pues de todos los que se saben que quieren, ninguno está dispuesto a negociar.

Primero se van a dar no con la cubeta, sino con la bacinica ( con todo y ese bonito y hediondo contenido, obviamente)  porque todos los aspirantes juran y perjuran que se la merecen. En segundo lugar el PRI de Puebla es un partido destrozado con un dirigente que no dirige y con un discurso arcaico que difícilmente convencerá a los milenials, ya saben los nacidos entre 1980 a 1995.

¿Cómo derrotar a la súper estructura que ha construido Rafael Moreno Valle? ¿Cómo votar por un partido donde se levanta una alcantarilla y aparecen los nombres de Mario Marín, Javier Duarte, César Duarte, los hermanitos Moreira, Borge, Peña Nieto y un largo etcétera?

Es falso que haya favoritos desde la Presidencia, pues en la más reciente visita de Peña Nieto y después de Osorio Chong no hubo mensajes ni apapachos. Y aunque digan que cuentan con la bendición del Altísimo, eso no sirve de nada en estos momentos.

La caballada está raquítica.

Y ni el chicharrón, ni las costillas, ni los tacos de sesos, ni nada sirve en estos tiempos en donde todo se consume por el Internet.

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