Monday, 16 de December de 2019

Chinguen al Guapo

Jueves, 13 Diciembre 2012 22:33

Buena suerte o maldición

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En vísperas de mi cumple que es el próximo 18 de diciembre (espero regalos y felicitaciones), en vísperas de la Navidad, de las posadas, del Año Nuevo y todos los festejos del último mes, siempre me pongo reflexivo y nostálgico; hago un recuento de mi vida desde mi infancia hasta la actualidad, ya saben cosas males, cosas buenas, así como vueltas que te da el destino.

Pero en particular hay una cosa que siempre me ha atormentado, algunas personas dicen que eso es de buena suerte, yo creo que es una maldición, ¿A poco ustedes no tienen de esas experiencias que se repiten una y otra vez en su vida, pero que resultan desafortunadas?, vamos hagan memoria, apuesto a que sí tienen maldiciones.

De todas mis maldiciones la que más odio es embarrarme demiércoles de perro, de cake de can, de popo, de caca, de defecación de perro, vamos ¡De mierda!,en serio que no lo tolero, me molesta tanto al grado que he llorado, bueno cuando tenía como 10 años e iba a la primaria, ahora ya sólo miento madres dam it.

No entiendo como una embarrada de caca se puede volver maldición. Todo empezó un lunes de 1900 y algo, jajajaja la neta no recuerdo la fecha, pero de lo que sí estoy seguro es que era lunes porque llevaba el uniforme de gala de la primaria: pantalón color hueso, zapatos, camisa hueso y suéter verde. Ya saben las combinaciones de las escuelas públicas diría mi amigo Monito“nada fashion”.

Un día lunes cualquiera cuando tenía como 7 años, salí temprano de mi casa con mi papá, él me llevaba a la primaria pues su trabajo estaba a unas cuadras de mi escuela. Cruzamos un puente peatonal para continuar nuestro camino de lozas amarillas, de pronto empecé a sentir algo pegajoso en el zapato y cuando bajé la mirada taráaaaaaaaaaaan todo mi pie derecho, hasta el pantalón color hueso estaban embarrados de ca….cahuate y faltaban 20 minutos para que entrara a la escuela.

En chinga mi padreme regresó a la casa, él se fue a trabajar y mi mamá fue la encargada de limpiar mi zapato, lavar mi pantalóny llevarme a la primaria. Maldito lunes negro, en la escuela ya no me aceptaron y la directora no se tragó el cuento de que me embarré de popo de perro el uniforme de gala, esa situación se repitió una y otra vez todos los lunes de la primaria y se extendió hasta la secundaria y la prepa.

Incluso, mis papás me compraron otro pantalón de gala para evitar más lunes negros, pero de nada sirvió. Meses después salí como de costumbre con mi papá rumbo a la primaria, estábamos llegando a la parada del autobús cuando ¡Maldita maldicióooon!, una vez más me embarré de cake en los zapatos y para variar el pantalón, mi papá ya se sabía la rutina por lo que ya no se angustió, sólo me regresó a la casa y se fue a trabajar.

Mi mamá me cambió, me puso el pantalón nuevo, limpió mis zapatos y salimos de la casa rumbo a la primaria cuando Dam it, ¡Maldita seaaaaaaa!, me volví a embarrar de caca y esa sí estuvo gacha pues los dos pies, las dos mangas del pantalón quedaron mega embarrados, ante esa situación mi mamá ya no pudo hacer nada, nos regresamos a la casa y ahí me tuvo todo el día.

Hubo un tiempo en que a mis papás les dio miedo sacarme los lunes, pues era de ley que por aquí ponía un pie fuera de la casa y por acá me embarraba. Yo ya estaba desesperado, les juro que lloraba, hacía berrinche, me ponía triste, era horrible ser víctima de esa maldición.

Y bueno aún me persigue, el lunes pasado mientras salía del Fraccionamiento de los Héroes, mocoooosque piso una caca, me embarré todo el zapato y odié a las personas que no levantan las mierdas de sus perros, pues por su culpa toda mi vida he sufrido con esos desechos orgánicos.

Moraleja: Limpien las popos de sus mascotas, así como yo limpio las de Burbuja

¡Claro!, chinguen al guapo.