Monday, 16 de December de 2019

Chinguen al Guapo

Jueves, 17 Enero 2013 23:40

Aquí la única estrella es Moreno Valle

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Qué razón tuvo Elba Esther Gordillo al decir que el gobernador Rafael Moreno Valle era la única estrella del firmamento, la estrella del momento, la pop star de la tarde, del día, el protagonista del Segundo Informe de Gobierno. Tonta, ilusamente, pensé que podía figurar en el acto, que podía atraer los reflectores hacia mí, que podía robar sonrisas, abrazos, saludos y placearme a mis anchas como suelo hacer, pero esta vez me equivoqué, no tuve el éxito de otras ocasiones y fui un mortal más.

Siempre acostumbrado a dar los buenos días, dar mi mejor cara, ser amable con la gente —las sonrisas y desear los buenos días cambian el estado de ánimo— e impulsado por mi optimismo decidí partir plaza desde temprano en las instalaciones de Puebla TV, pero el “corto, corto, largoooo” con mi manita derecha de nada funcionó; las sonrisas de oreja a oreja, los gestos de cortesía y el movimiento de cabeza de arriba abajo tampoco funcionaron.

Ir saludando a todos mis amigos, uno por uno no resultó. Parecía un ente que deambulaba por el jardín de Puebla TV, intentaba platicar con la niña Elvia de Cambio; con Jessee Brena de Milenio; los centralitos Germán Reyes y @Danyboy apenas y me saludaron, sólo me preguntaba una y otra vez: “¿Dios mío qué pasa?, estoy perdiendo popularidad, pierdo mi toque, mi encanto, todos en sus charlas, con sus temas, con sus cosas y nadie me pela”.

Creí que al llegar al Centro Integral de Servicios (CIS) todo sería diferente, pues “mis amigos” los políticos serían como siempre muy atentos y considerados conmigo, pero una vez más erré de humanos—chiste local— Fernando Manzanilla apenas y me dio un tibio abrazo, por más que estiré la mano y la agité Paco Fraile jamás me vio; me tuve que hacer pendejo para que nadie de los que me observaba se burlara de mí, puesto que fingí que me había estirado y luego me rasqué la espalda.

Lamentablemente al inicio del Segundo Informe de Gobierno de Moreno Valle no tuve éxito, pero confié en que al culminar el evento me iría mejor, ya ven lo que dicen “la esperanza muere al último”, pero volví a fracasar. Por más que me arrastré, me sacudí y corrí para saludar a Juan Carlos Lastiri, apenas y me dio un abracito —Yona, ¿Cómo estás?— me preparaba para responderle y se fue, me dejó con la palabra en la boca. Jajajajajajajaja.

Intenté hablar con Mario Alberto Mejía —director de Sexenio— pero lo único “inteligente” que se me ocurrió decirle fue: “No mames qué pedo con ese wey y su traje gris que brilla, ya me chingó la pupila” y Mario Alberto fingió que le costaba trabajo voltear a verlo para evitar platicar sobre mi estúpida intervención —¡Ah sí!, ya lo vi—.

No tuve éxito, nadita de éxito. Me sentí tan mal, frustrado, triste, enojado, seguía pensando por qué mi popularidad había bajado y ya a punto de rendirme vi a lo lejos, a las afueras de Puebla TV, a mis amigos Arturo Cravioto y Diana López, estaban esperando un taxi y yo iba trepado en el Bombón de Selene Rayas, iba en el asiento del copiloto.

—Adióoooooosssss, amigos adióoooooosss, bye, cuídense— les grité mientras avanzaba el Bombón y a pesar de que pasé a 50 centímetros de ellos, que casi me salgo por la ventana y que mis manos rozan con las suyas, ninguno de los dos me peló y todos los que iban conmigo se burlaron salvajemente de mí y de mis pifias por querer saludar a todo el mundo.

Moraleja: Nunca pretendan llamar la atención en un informe del gobernador.

¡Claro!, chinguen al guapo