El Rey Lear
Para Hiriart —quien ha dirigido puestas en escena como La ginecomaquia e Intimidad
El autor de ensayos como Disertación sobre las telarañas, Los dientes eran el piano, Discutibles fantasmas y El arte de perdurar, menciona que esta es la puesta en escena más pesimista, trágica, horrenda e inexplicablemente desoladora de Shakespeare. “Lo es tanto que durante siglos al montaje se le modificó el final. Esto duró dos siglos, hasta que Edmund King dio con el texto original, y dijo que la obra no era la que se creía”, recuerda.
El contexto en el que se estrenó El Rey Lear en 1606 está relacionado con la actualidad porque, según Hiriart, es una puesta en escena de viejos, donde la gente que va envejeciendo pierde poder: “Si pierdes poder quedas en manos de los demás. Si quedas en manos de los demás es una tragedia porque la gente es mala y entonces te explota”.
Ganador del Premio Xavier Villaurrutia en 1972, el Juan Ruiz de Alarcón en 1999 y el Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura en 2009, Hugo piensa que el tema de El Rey Lear en México y el mundo, en general, suele ser igual de dramático, porque al caer en manos de los demás, los viejos desesperan a la gente con su torpeza, necedad y, a veces, avaricia: “Este todavía no es un país de ancianos, y aquí, en general se los trata bien porque la familia latina se reúne mucho. Sin embargo, el desarrollo social de un país implica que las familias amplias se diseminen”, dice Hiriart.
Para el actor colombiano Gerardo Jaramillo este proyecto significa mucho, porque representa la culminación de una idea largamente acariciada desde que conoció a Hugo Hiriart en Nueva York, con quien comparte una amistad desde hace años.
El año pasado, cuando cumplí cuatro décadas de actor, busqué a Hugo para montar esta obra, en la cual participé hace mucho tiempo interpretando a otro personaje. El Rey Lear es la cima a la que cualquier actor quiere llegar. Es una de las obras más altas de la literatura teatral de Occidente, y hacer este proyecto le emocionó mucho.
Dice Jaramillo.
Esta puesta en escena es uno de los mayores desafíos para cualquier histrión. Ha habido muchas versiones desde que se escribió, y aunque algunas sean acartonadas y académicas, la obra se sostiene y sobrepasa cualquier problema. Asimismo, el montaje representa una síntesis en la carrera del actor, porque Shakespeare es inagotable y los clásicos teatrales reinventan lo moderno, comenta.