27 de Mayo del 2018

Mascotas, familia y afecto

Por Betzabé Vancini / /
Mascotas, familia y afecto
Foto: Especial

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Desde hace varias semanas una de mis perritas está en tratamiento porque perdió la capacidad de caminar debido a una lesión en las vértebras. Afortunadamente, su recuperación va viento en popa, sin embargo, a partir de esta experiencia, he recibido algunos comentarios que me han hecho reflexionar sobre la tenencia responsable de mascotas.

Uno de los días de la fisioterapia, cíaGuillermo, su médico, me dijo “He visto que solo los dueños que realmente quieren a sus perros los traen a fisioterapia”. Me quedé pensando esa afirmación durante varios días, y es que para mí, era impensable dejar a Duna sin fisioterapia o renunciar a hacer todo para su recuperación. Y es que Duna, mis otros perros y mis gatos son MI FAMILIA.

No se trata de llenar “el vacío” de la ausencia de hijos, aunque seguro se encontrarán a muchos seres humanos de a pie que se avienten esa interpretación seudo psicológica bastante simplista. El tema de fondo es que ahora las familias se conforman de forma muy heterogénea y cada quien decide quiénes forman parte de la suya.

Hace más de diez años que dejé la casa de mis padres y desde ese entonces, han sido estos pequeños-y grandes- cuadrúpedos a los seres que he elegido para ser mis roomies. Y es que nadie que tenga mascotas en casa puede decir que no son parte de la familia, al menos no alguien responsable.

Las mascotas nos hacen más sensibles, más empáticos y más expresivos en cuanto a afecto. Las mascotas nos enseñan el valor de la amistad incondicional, del cuidado mutuo y nos brindan constantes alegrías. Desde el punto de vista psicológico, tener mascotas ayuda a desarrollar afectos más sanos, a volvernos compasivos y en el caso de los niños, a hacerse más responsables.

La tenencia responsable de mascotas implica ser capaces de reconocer cuántas podemos tener en condiciones óptimas de vida para evitar el hacinamiento y el maltrato por negligencia. No dejarías que tu mejor amigo durmiera a la intemperie y no tuviera forma de satisfacer sus necesidades básicas como beber agua ¿o sí?

Además, las mascotas, al menos los mamíferos, absorben y reflejan características de nuestra personalidad y de nuestra conducta. Por eso decimos que “todo se parece a su dueño”. Así que en sentido estricto, esos “roomies” que elegimos, tienen mucho de nosotros. Aprender a observar y apreciar esas características también es un acto de auto aceptación.

Cada quien es libre de elegir con quien comparte su casa y como forma su familia. Muy afortunadamente esos modelos arcaicos de ‘papá - mamá - hijos’ heteronormados va en decadencia y ahora lo que define a una familia son los lazos de afecto entre sus integrantes. No dejes que nadie te juzgue o te aleccione sobre “el camino natural” de la vida. No existe tal cosa.

Por supuesto, espero tus comentarios y preguntas vía Twitter en @betzalcoatl y por lo pronto, seguiré dejando que la tierna atrabancada de Duna y el malvado de Panchito me reflejen esas aristas tan contradictorias de mi personalidad. ¡Ánimo!

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