22 de Junio del 2018

El show de la mamá de Grace Palomares

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

¡Por los clavos de Firulais!

Se me había olvidado contarles este chisme que está para lamerse los bigotes, limarse las garritas y lamerse la cola.

Guauuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuu.

Dejen me termino mi carnaza para contarles el mitote que armó la mamá de Grace Palomares en la Coparmex. Un poco más de tequila y me le uno, lo bueno es que mi vestido estaba pegadito, pegadito, pegadito y ampón, ampón, ampón, que no me podía mover.

Bien dicen por ahí “¡De tal palo, tal astilla!” ahora comprendo de dónde sacó este ímpetu y espíritu de nepotismo, la tal Grace Palomares. Sí de su sacro santa progenitora.

¡Ay Dios! No quisiera estar en los zapatos de su mascota y mucho menos quisiera ser su mascota, si se ve que están re lurias.

Guauuuuu, guauuuuu, guauuuuu.

Ambas dos, la mamá de Grace y yo coincidimos en la cena de gala de la Coparmex, ya ven una damita como yo siempre en los mejores eventos. Muchos se quejaron de que el cubierto costó 2 mil pesos, pues qué invitaron a ambulantes o qué. Estos empresarios son de lo más codos.

Dice mi mamá humana “No compran un plátano para no tirar o desperdiciar la cáscara”. Lo único bueno de esta cena fue el postre; ella —la mamá de Grace— y yo lo sabíamos, solo lo estábamos esperando a él. Sí al guapo y muy sabroso de Carlos Rivera.

Guauuuu, guauuuuuu, guauuuuuu... Holaaaaaaaaa Carlos, y así como yo quiero a Carlos, la mamá de Grace también quiere a Carlos.

En cuanto lo vi, empecé a sudar, se me saltaron más mis bellos ojos negros de perrita Pug, y empecé a salivar y jadear —Aaaaaaag, aaaaaaaaag, aaaaaaaaaaag (léase en tono de sedienta)— me relamía los bigotes y mis patitas, bueno hasta me di rápidamente un baño de gata para estar presentable para él.

Pero mi contrincante de amor me ganó la partida. Lo reconozco, se puso más abusada y peda que yo. Al inicio de la cena y al enterarse que sería amenizada por Carlos Rivera pidió entrar a su camerino, situación que por supuesto le negaron.

Guauuuuu, guauuuuu, guauuuuuuu.

Sin más remedio para desahogar las penas o agarrar valor, esta señora empezó con los caballitos de tequila, como disco rayado, como mujer llorando sus penas en un bar, iba caballito tras caballito hasta que terminó el concierto, la cena y la charla amena. Aventó su bolso sobre la mesa y dijo —¡Me valeeeeee mayhes, me quiero beshar a Carlosh Rivera, hip, hip, hip!— gritó la doña, se paró de su silla y como pudo, tambaléandose se dirigió al camerino del papito de Carlos Rivera.

Guauuuu, guauuuuu, guauuuuuu.

Yo la vi incrédula, estaba a dos mesas de ella y la neta me dio penita ajena ¡Qué oso! Salir tambaleándote de un lado a otro para acudir al encuentro con Carlos Rivera, hasta pensé que lo iba a violar.

—Carlooooossssh, Carlosssssshhh, saaaaaaaaaaal, Carlooooosssh qué salgas te estoy diciendo, ¿Qué no sabesh quién soy yo? soy funcionaria pública y mi hija es diputada federal—gritó la mamá de Grace Palomares al mismo tiempo en que le pateaba la puerta y la golpeaba como Santo Cristo.

Guauuuuu, guauuuuu, guauuuuu.

Ante tremendo escándalo de mercado, salió Carlos Rivera muy amable y fue víctima de una serie de improperios por parte de la señora —Eresh un pinshe naco, prepotente. Yo, yo shoy una señora de alcurnia, funcionaria, mi hija esh diputada federal, pinshe naco— le dijo una y otra vez la mamá de Grace Palomares a Carlos Rivera.

Los de la Comparmex le pidieron disculpas, no sabían dónde meter la cara, estaban muy apenados y él amablemente como el amor que es solo respondió:

No se preocupen, yo entiendo, la señora ya es grande y está muy tomada”, después de esto mi novio, mi marido, mi viejo, accedió a tomarse una foto con la “señora”.

Aquí la prueba.

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