22 de Junio del 2018

Matemáticas y su enseñanza en conmemoración del día de Pi

Por Martín Ochoa / /

Imagine por un momento mi querido lector que se encuentra en un sueño -más bien en una pesadilla-, en donde se da cuenta que el mundo que usted conoce ha cambiado radicalmente, puesto que todas aquellas comodidades a las que usted está acostumbrado ya no existen, además los servicios de los que usted dispone cotidianamente son rústicos, su lenguaje se ha reducido drásticamente por lo que no le es posible comunicarse con la precisión que usted quisiera y que además la sociedad con la que convive coexiste en las mismas condiciones.

Este panorama que acabo de describirle nos recuerda alguna parte de la historia de la humanidad donde el avance científico y tecnológico no era ni siquiera un concepto creado por la humanidad. Si nos detenemos a analizar cuál ha sido la especialidad del conocimiento humano que más ha influido transformar nuestra realidad sin duda podemos aceptar que las matemáticas son el lenguaje mediante el que hemos podido transitar desde lo abstracto hacia lo práctico.

Y es que desde que René Descartes formuló las bases del racionalismo abrió la puerta para que la humanidad buscara las raíces de la verdad más allá de la explicación divina, nos abrió las puertas para que como especie pudiéramos caracterizar los fenómenos naturales con bases racionales, formulando además bases científicas que permitieran describir fenómenos mediante símbolos matemáticos. Con esta visión atrevida Descartes nos invitó desconfiar de los sentidos para aprender a evaluar la realidad basada en datos.

Los que nos dedicamos a las matemáticas solemos decir que el 14 de marzo es el Día de pi (ya que la fecha en inglés se escribe 3.14), y en conmemoración a este evento me gustaría invitarlos a qué reflexionemos acerca del papel que tiene la matemática en la vida escolar.

Una pregunta justa es ¿por qué se enseña la matemática desde la etapa básica? ya que si consideramos de manera pragmática que en los primeros años de vida el estudiante aún no decide cuál va a ser profesión, pareciera por lo menos una pérdida de tiempo tratar de transmitir saberes que probablemente no ocupe durante su etapa adulta. Pero si hacemos esta pregunta a padres de familia la gran mayoría va a responder que es indispensable porque la matemática “se encuentra en todos lados”. Tan fuerte es esta tendencia que no hay ningún gobierno en la actualidad qué prescinde de la enseñanza matemática a partir del nivel básico.

Desde mis inicios en la docencia hasta la fecha, mi práctica ha sido especialmente en la enseñanza de la matemática, he tenido oportunidad de impartir álgebra, geometría, cálculo o estadística, y en más de una ocasión mis alumnos o sus padres me han preguntado ¿para qué sirve saber la raíz cuadrada?, ¿ Qué uso práctico le puedo encontrar a la fórmula general de las ecuaciones de segundo grado?, si es que me voy a dedicar a las leyes ¿ qué sentido tiene conocer la factorización?. Me gusta pensar que la importancia que tiene la enseñanza de la matemática desde la educación básica hasta la media superior es porque se empuja al alumno a desarrollar el pensamiento lógico, mismo que expresado a través de símbolos contribuye al desarrollo cognitivo para qué pueda comprender relaciones de causa-consecuencia más allá de las relaciones simples y con ello fortalecer el pensamiento crítico.

Aprender matemáticas desde las primeras etapas del aprendizaje formal no tiene el interés de qué más adelante nuestros alumnos tengan las habilidades de Pitágoras, Peano, Leibnitz ni de Bernoulli, tampoco persigue el interés de que ellos desarrollen el coeficiente intelectual de Einstein. Los que nos dedicamos a la enseñanza de las Matemáticas pensamos que esta asignatura le proporcionará a nuestros estudiantes una forma de pensamiento que le permita visualizar procesos, sistemas, fenómenos con los que se enfrentará cotidianamente pero que les permitirá entenderlos y con ello desarrollar formas de actuación social favorables.

Nuestra realidad es cada vez más paradójica ya que nos encontramos con que en la práctica profesional cotidiana cada vez se necesita menos el uso individual de las matemáticas porque se depende cada vez más instrumentos tecnológicos que ocupan un número cada vez mayor de distintos teoremas matemáticos. Esto es una consecuencia natural de la evolución de la humanidad y precisamente nos da la pauta para poder hacer una reflexión acerca de cuál debe ser el futuro de la enseñanza matemática para las nuevas generaciones.

Por parte de los docentes debemos ser cautelosos acerca de la inmediata introducción de los diversos dispositivos tecnológicos para la enseñanza matemática puesto que podemos caer en el pragmatismo de qué "las respuestas están al alcance de un botón" inhibiendo en nuestros estudiantes el componente esencial del desarrollo del pensamiento abstracto. Estudios recientes demuestran que aquellos alumnos que toman notas en computadora presentan menor desempeño escolar que aquellos que lo hacen a mano, y esto es una evidencia qué nos permite inferir que los dispositivos tecnológicos deben ser usados principalmente como elementos de apoyo y no como determinantes para la construcción de aprendizaje significativo.

Por otra parte los padres de familia también podemos generar en nuestros hijos un ambiente menos hostil hacia el aprendizaje de las matemáticas, no es necesario ser ingeniero ni mucho menos matemático para que podamos fortalecer en ellos una actitud positiva hacia la solución de problemas matemáticos.

La oficina educación del Condado de Sonoma en California publicó una guía cuyo principal interés es instruir a los padres para favorecer el aprendizaje de la matemática desde la casa en la etapa temprana, puede buscarlo en internet como “Matemáticas en la casa”. De este documento hay alguna de las notas que me gustaría compartirles:

Siempre hable de las matemáticas de manera positiva: evite decirle a sus hijos que son muy difíciles o que cuando usted estaba en la escuela las odiaba.

Sepa lo que sus hijos estudian en la escuela: muestre interés y apóyelo cuando sea necesario.

Tenga expectativas altas para sus hijos: Tenga confianza en que ellos pueden enfrentar los retos matemáticos con éxito.

Anímelos a usar tecnología para matemáticas: deles una herramienta de soporte en casa, ayúdelos a relacionar la matemática con la tecnología y la vida cotidiana.

Haga de las matemáticas y cada día parte de su familia: Desde el imán que está pegado en el refrigerador hasta el sonido del timbre son ejemplos donde está la matemática, ayúdelos a explorarlos.

Ponga atención a las matemáticas en el mundo: Cuando vuele un papalote o cuando vea a un pato nadar, puede hacer juegos con números, hay sumas, restas, conjuntos, y un sinfín de casos que le pueden abrir el mundo de la exploración.

Hay que promover el sentido matemático en nuestros hijos, así aprenderán a vivir de manera práctica y valiente en un mundo que siempre hace preguntas, y para ello, nada mejor que sentirse seguro de sus respuestas. Esto es posible cuando se forma un espíritu libre y si tomamos lo dicho por Georg Cantor “la esencia de las matemáticas está en su libertad”, podemos regalarles a nuestros hijos una gran experiencia de vida.

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