20 de Junio del 2018

Que $%#” son las competencias? ...su complejidad

Por Martín Ochoa / /

lalampara interiores

¿Cómo es que sabemos que sabemos? Esta es una pregunta que ha traído de cabeza a filósofos y científicos desde que guardamos registros del desarrollo de la humanidad, es una pregunta que encierra un alto contenido de introspección puesto que lo primero que debemos estar ciertos es que sabemos.

En nuestro afán de simplificar nuestro mundo, hemos tratado de encerrar esta pregunta mediante un concepto que por sí mismo se presta a discusión: me refiero al término conocimiento. De tal manera que de una forma simple podemos asegurar que sabemos lo que sabemos porque tenemos conocimiento de ello.

De manera primaria, las instituciones de educación se concibieron con la intención de transmitir conocimientos, en donde el principal interés estribaba en el desarrollo de las futuras generaciones apoyado especialmente en la fuerza que el conocimiento otorga para transformar su entorno.

Con el paso del tiempo, se desarrollaron algunas vertientes dirigidas a establecer metodologías que pudieran trasmitir de manera más efectiva el conocimiento. Aún ahora, podemos recordar lo que nos decían nuestros padres acerca papel del maestro de primaria, quién para reprender a un alumno recurría a la violencia física y esto era visto socialmente correcto. Probablemente usted, querido lector, ha apreciado alguna escena de alguna película de época en donde el padre golpeaba al hijo puesto que él no había aprendido a montar un caballo, donde el maestro castigada al alumno poniendo lo de frente al pizarrón, o donde la madre castigaba la hija haciéndola repetir la limpieza de los pisos.

Todas estas acciones ejemplificaban el proceso de enseñanza-aprendizaje con el principal objetivo de que el alumno terminara conociendo, afortunadamente la sociedad ha cambiado y, aunque los métodos no son iguales, el objetivo principal permanece ya que la transmisión de conocimiento en esencia es el objetivo fundamental de los esfuerzos educativos.

Actualmente se enseña mayormente bajo el modelo educativo basado en competencias, y de hecho es una tendencia mundial donde evidentemente nuestro país participa activamente en su ejecución. Sobre este aspecto podríamos estar a favor o en contra, pero lo que es un hecho ineludible, es que es un componente de la calidad educativa que por lo mismo vale la pena conocerlo con mayor profundidad.

Una definición sencilla de la competencia puede apreciarse como el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que se desarrollan en el individuo para ejecutar una tarea. Esto significa que actualmente se enseña no con el objetivo primordial de transmitir saberes, sino que el esfuerzo primordial en el aula está dirigido a que el alumno aprenda a demostrar estos saberes en un entorno social bajo una escala valoral y actitudinal.

Lo anterior se oye muy bien, pero una pregunta justa es: ¿qué hacemos los docentes en el aula para poder desarrollar las competencias en nuestros alumnos?, reconocemos dentro de nuestro papel docente nuestro compromiso educativo para con los alumnos, pero hablar de competencias requiere el desarrollo de habilidades docentes en aras de planear la práctica docente bajo el enfoque constructivista, lo que por sí mismo suena complicado. Para poder resolver este embrollo primero debemos conocer las bases epistemológicas del modelo educativo basado en competencias y en consecuencia conocer un poco de filosofía.

René Descartes publicó las bases del método científico en un momento social qué le era totalmente adverso. Ya que estamos al final de la Edad Media y en esta etapa el conocimiento estaba limitado a la fe. Con el desarrollo del racionalismo, Descartes nos empuja a desconfiar de los sentidos y apoyarnos en la interpretación de datos. Esto significaba que ahora el ser humano ya tenía acceso al conocimiento no por un acto de fe sino a través de procesos experimentales que podían ser descritos mediante fórmulas matemáticas.

Esto dio pie las dos corrientes filosóficas que se introdujeron en el proceso educativo y que hasta la fecha siguen vigentes: el positivismo y el determinismo. Lo que en términos educativos permitió la introducción de los procesos de evaluación de desempeño académico así como su categorización numérica (las famosas calificaciones), así como también en el establecimiento de las relaciones causa consecuencia, esto es la dicotomía aprobado/reprobado.

Más adelante, una corriente filosófica apoyada fuertemente en la filosofía kantiana le da sentido procesos de construcción de conocimiento y se denomina como constructivismo. El constructivismo es un concepto que ofrece el planteamiento de que el ser humano puede degenerar su propio conocimiento apoyado en conocimientos anteriores.

Con todo esto ya tenemos las bases filosóficas suficientes para iniciar la fundamentación del modelo educativo basado en competencias, evidentemente al estar hablando de corrientes filosóficas sería un error es mencionar que de manera absoluta para desarrollar las competencias en los alumnos vamos a apoyarnos sólo en estas corrientes de pensamiento puesto que además existen dos corrientes psicológicas que coexisten en este ambiente: una de ellas es el conductismo -categorizado especialmente por Skinner-, y la otra es la psicopedagogía en su vertiente constructivista cuyos principales representantes fueron Piaget, Ausubel y Vigotsky.

Toda esta gama de información ha formado el caldo de cultivo que permite desarrollar una epistemología en torno modelo educativo basado en competencias, misma que por el alto contenido teórico es difícil de entender y aún más difícil aplicar.

El problema de la ejecución del modelo educativo basado en competencias en el aula es que: desde su origen debe estar fundamentado en el modelo educativo de la Institución de Educación que lo esté promoviendo, lo que por sí mismo constituye un gran reto, además, de este modelo se desprende la necesidad de la verificación de su adecuada ejecución lo que también representa un proceso complejo en dónde los actores el proceso enseñanza aprendizaje suelen "perderse".

Tan complejo es este problema que puedo asegurarles que hasta la fecha en ningún lugar del mundo se puede corroborar qué existe una sola institución educativa que desarrolle competencias de manera efectiva en sus alumnos, y al referirme con esta palabra efectiva quiero decir que la competencia se convierte en un elemento patente para la sociedad. En nuestro país este problema es tal, que incluso a resultados qué demuestran que los alumnos recién egresados de las universidades no cuentan con las competencias profesionales esperadas por los contratantes (CIDAC 2014). Por lo tanto hablar de competencias es un tema abierto de investigación que requiere ser analizado desde distintos puntos de vista y especialmente debe ser trabajado con equipos multidisciplinares.

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