22 de Junio del 2018

Regresa Yolanda Maricarmen

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

Algo me queda claro, al menos ya no me tengo que preocupar por mi nombre de travesti, taibolera, o amiga de la calle, pues creo que Yolanda ha ido a la par de mi vida, mis años y las múltiples etapas de mi ser.

En columnas anteriores ya les he platicado de todas las penas, vergüenzas y anécdotas un tanto incómodas que he pasado a causa de mi nombre y que la gente por no leer bien me confunden con Yolanda. Desde mis maestros de primaria, las enfermeras del IMSS, los soldados de la 25 Zona Militar... y no estén de mal pensados, eso fue cuando recogí mi cartilla militar.

Mi amiga Ximena de TV Azteca cuando creyó que era mujer y me llamaba Yolandab; un sinfín de anécdotas sobre mi hermoso y singular nombre he tenido. Pensé que ya nunca más me volvería a ocurrir, pero qué equivocado estaba.

Después de meses o incluso unos tres años, Yolanda nuevamente volvió a mi vida, siento como si tuviera una doble personalidad, como si fuera mi alter ego, o fuera el protagonista de una de esas películas de suspenso como “La ventana secreta”, “Identidad”, “La isla siniestra” o “Mente siniestra”, con doble personalidad y la oculta es una asesina.

Sí, así me siento cada vez que regresa Yolanda, cada vez que alguien habla de Yolanda o me confunde con ella. Una personalidad ajena a mí invade mi cuerpo, mi mente y espíritu, por eso odio que traigan de nueva cuenta a la vida a esta mujer que tantos problemas me han acarreado y lamentablemente no puedo huir de ella, pueden pasar semanas, meses o años, pero al final regresa.

Y después de unos añitos, gracias a mi amigo el auditor de Puebla, David Villanueva Lomelí y a los de Cabify, regresó. El primero que la trajo de nuevo fue el auditor, pues en la invitación para la presentación de su libro sobre liderazgo efectivo decía algo así: “Estimada Yolanda Cabrera, el auditor tiene el honor de invitarla a la presentación de su nuevo libro...”.

No conforme con eso, el joven mensajero encargado de traer las invitaciones a Periódico Central, preguntó por la señorita Yolanda Cabrera, quisiera imaginar que no sabían a quién se referían, que no daban quién era Yolanda o sencillamente habían respondido que no trabajaba aquí, pero en realidad de inmediato aceptaron la invitación y solo dijeron “nosotros se la hacemos llegar”.

Por si fuera poco, los amigos de Cabify también trajeron a la vida una vez más a Yolanda. Me enviaron un correo diciendo algo más o menos así: “Estimada Yolanda me comentan que estás interesada en entrevistar a una mujer conductora, dame la oportunidad de ver quién sería y te aviso de inmediato (...)”.

¿Yolanda?

¿Interesada?

¿Qué sigue?

¿Qué me digan que me vieron vestido de mujer?

¿Qué hablo como niña?

¿Qué les cae mejor Yolanda que yo?

Moraleja: eviten a Yolanda.

¡Claro! Chinguen al guapo.

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