Tuesday, 12 de December de 2017

Todas podemos ser Wonder Woman ¿o no?

Por Betzabé Vancini / /

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Me tardé en verla, no obstante, la espera valió la pena. Wonder Woman es todo lo que una película de superhéores tendría que ser: sólida y esperanzadora. ¡Hasta se me olvidó que Zack Snyder tenía las manos metidas en el proyecto! En fin, punto y aparte de mi afición por los cómics y lo mucho que me gustó la película, creo que nos invita a una charla necesaria sobre el rol de las mujeres en esta difícil tarea de salvar el mundo.

La película libra muy bien el tema del género desde el principio, desde que entendemos que Diana viene de un linaje de guerreras y de un mundo donde la lucha y la fuerza son necesarias. Pero definitivamente, no todas somos princesas de las amazonas. Si hubo un mensaje sobresaliente en la película para mí, fue aquel de que cada uno de nosotros está peleando sus propias batallas. Y sí. ¿Quién de ustedes podría decir que no está peleando nada en este momento? ¿Ni siquiera por conservar la alegría en un mundo que nos la roba con pésimas noticias cotidianas?

Parte del discurso de la película tiene que ver con el empoderamiento femenino y pensar en esto es complicado cuando por un lado tenemos el enorme deseo del heroísmo femenino y basta leer las noticias para darse cuenta que Puebla es uno de los estados con más feminicidios del país. ¿Se puede realmente empoderarse cuando la contraparte te molerá a golpes? ¿Es necesario llegar a la violencia y a una confrontación donde se midan los poderes físicos y psicológicos entre géneros? Personalmente, creo que la violencia nunca es la solución pero a veces es la única manera de evitar una catástrofe mayor y sobrevivir.

Vean la cantidad de roles que se nos exige cumplir a las mujeres: empleadas, empresarias, madres, reinas de belleza, socialités y de paso, si se puede hay que ser caritativa, amable y paciente. Es decir, todas tenemos que ser princesas Diana –de Gales o de Themiscira, es igual-. ¿Podemos con este papel?

Recordemos que parte de la construcción de las nuevas masculinidades tuvo que ver con el quiebre del rol masculino tradicional por la intolerable presión que había sobre el hombre y su rol de proveedor-padre-castigador-Estado. ¿Quién podría soportar jamás tener la oportunidad de quebrarse un poco y apoyarse en alguien más? Nadie.

Los roles de género han sido profundamente injustos desde su establecimiento impuesto en la sociedad. Principalmente, porque nadie puede serlo todo o ser exitoso en todo sin hacer equipo. Tal parece que eso no lo hemos aprendido y que seguimos enfrascados en discursos de odio que sólo perpetúan una guerra inútil, tan inútil como ve Diana la segunda guerra mundial.

Si ser la Mujer Maravilla implica que tengo que ser perfecta e invulnerable en todo, no quiero ese papel ni ese reconocimiento. Si serlo significa que estamos todos en nuestras propias luchas incansables para ser mejores seres humanos y desde nuestra trinchera salvar al mundo, entonces es un título que acepto con muchísimo gusto.  Y tú ¿ya alistaste tu traje de superhéroe?  

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