Saturday, 18 de November de 2017

Qué perro mi amigo Armenta y sus billetes de 500 pesos ¡falsos!

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

¡Por las barbas de mi primo Bacilio! (un bonito Schnauzer sal y pimienta).

El otro día estaba en el Coffee York perruno, tomando una rica agua de arroz para los cólicos, con una ramita de epazote para la purga cuando lo escuché.

Guauuu, gauuuu, guauuuuuuuuu.

No lo podía creer, pues pensé que era de los pocos priistas honestos que estaban saltando a Morena.

Hasta se me atoró la rama de epazote en el cogote como dicen mis amantes chacales (los perros de la calle que saben cómo tratarte).

Guauuuu, guauuuu, guauuuuuuuu.

Aaaaaag, aaaaaggg, aaaaaaaaaaaaag ¡Qué calor hace! Ya ando con la lengua de fuera y jadenado.

Siempre pensé que un milagro divino de esos que suele hacer mi Dios perruno, había hecho que Alejandro Armenta ganara la diputación federal en Tepeaca.

Para mí, fue toda una osadía que se enfrentara a la estructura de poder sin dinero, sin propaganda y sin ningún tipo de recurso más que su audacia.

Guauuuu, guauuuu, guauuuuuuuuu.

Creí que era un ganador nato y muy honesto, tan honesto que merecía estar en Morena.

Sí, que mi Lópej Obradoj le alzaría la mano muy orgulloso de que se enlistara en sus filas.

Pero me llevo la gran decepción, peor decepción que cuando me enteré que las croquetas de Pedigree son las peores del mercado y que los sobres de carne sólo tienen grasa y hacen que los perros engordemos.

Sí, Armenta iba muy feliz de la vida recorriendo el Distrito de Tepeaca comprando votos de a 500 pesos, según escucharon mis orejitas de Pug.

No estoy a favor de la compra de votos, es tan anti ético como hacer cosméticos elaborados con base en productos animales.

Tache.

Out.

Sin embargo, me alegré de que Alejandro Armenta ganara la diputación con todo y su compra de voto de a 500 pesitos.

Pensaba que al menos la gente necesitada tendría un dinerito para comer en esta época donde todo escasea.

Aaaaaaag, aaaaaaaag, aaaaaaaaaaag, ¡Dios qué calor! Y eso que no soy de pelaje abundante.

Pues ¿Qué creen?

Adivinen...

¿No dan?

¿Se rinden?

Sí, nuestro muy querido Alejandro Armenta compró los votos con billetes de 500 pesos FALSOS.

Así como lo leen, eran falsos sus billetes.

De hule, de plástico, de papel de estraza, cartón.

Pobre gente, fue timada y cuando quisieron comprar su despensa con sus billetes falsos casi los meten a la cárcel.

Jamás en la vida.

Nunca.

Aaaaaaaag, aaaaaaaaaaag, aaaaaaaaaaaagg... ¡Maldita sea! No dejo de jadear.

Ni siquiera me imagino yendo a Liverpool, El Palacio de Hierro, o cualquier exclusiva tienda a comprar con billetes falsos.

Que sea tachada como ratera, como esos perros que entran a las carnicerías y se roban los pedazos de chorizo.

¡Oso mil!

Pero esta pobre gente que fue timada ahora también lleva el letrero de rateros y estafadores.

Casi van a dar a la cárcel y todo por confiar al igual que yo, en la voluntad y “honestidad” de un buen hombre de apellido Armenta.

Ahora sí, cuando quiera comprar mi voto o el de mi ama, le diré que ni las croquetas le vaya a aceptar, qué tal si son de plástico y ahí sí estiro la patita.

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