Wednesday, 22 de November de 2017

Viajando con niños

Por Mafer G. Garnica / /

mafer interior

Hace unos días nos tomamos unas “merecidas vacaciones”, mi mamá y su esposo nos invitaron a mi cuñada y a mí con nuestros respectivos hijos (aunque pienso que llevaron nanas para gozar a los nietos).

¡Viajar con más de un niño! ¿Por qué nadie me advirtió? 

De entrada hacer maletas para niños sabemos que es llevar el doble de todo y yo que tengo dos pues no sé si exageré, pero hasta agua oxigenada llevé. Cuando un niño disfruta no para y así andaban, ¿qué nos queda? buscar fuerza hasta debajo de las piedras para aguantarles el ritmo, porque muy de vacaciones pero seguimos despertándonos como si no lo estuviéramos, en mi caso a las 6 a.m. (gracias reloj biológico).

¿Qué hacía desde esa hora? Ver el amanecer, ver a los extranjeros ejercitarse (ni se emocionen ya estaban muuuy grandes). Y una vez despiertos todos ¡a desayunar! y emprender las graciosas aventuras. 

¡Qué show es viajar con niños! si no van jugando de lo más lindo, se van peleando y otra vez se aman y así hasta que uno se duerme o el otro sale herido en la batalla, conspiran contra el que esté despistado, quieren lo mismo al mismo tiempo, pelean por la atención de todos, se vuelven cómplices de cuanta travesura se nos pueda ocurrir en fin. 

Sin importar la edad que tengan nuestros hijos, gozamos cada momento de alegría que ellos viven, basta con verlos disfrutar, de inmediato nos alegramos. ¿No les pasa que estando de viaje bajan la guardia? es decir, no regañamos tanto, navegamos con banderita blanca y hasta de cierto modo nos sale lo niño que llevamos dentro (¡sin perder la autoridad, claro!) 

Con tanta tecnología ya no es necesario llevar decenas de cámaras y rollos fotográficos, capturas cada momento al instante, e incluso los compartes algunos (sin caer en la exageración) ya sea video, foto y ahora hasta historias de Instagram, Facebook y Snapchat ¡cuánta modernidad! ya no esperas a ir a revelar el rollo fotográfico y hacer una comida para presu... digo, compartir tus aventuras en el viaje.

Regresas contenta, con un sinfín de recuerdos y anécdotas, con bastante ropa sucia por lavar y mucho más cansada de lo que te fuiste.

Espero algún día me inviten solita, digo ¡se vale! ¿No?

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