Wednesday, 17 de October de 2018

Propósitos... Con compasión

Por Rolando Ochoa Cáceres / /

Es sumamente lindo el proponernos objetivos como propósitos de año pero hay que tener en cuenta que es necesario saberlos alcanzables y medibles sin dejar de soñar.

Más que cualquier cosa, hay que reconocer que nuestros propósitos son también fuertes motivadores y nuestro punto de partida.

A veces nos sucede que nos colocamos propósitos inverosímiles y al no cumplirlos, nos sentimos totalmente fracasados y también frustrados por lo que es sumamente válido soñar despierto teniendo siempre los pies en la tierra.

Al surgir un pensamiento positivo es probable que podamos alcanzar lo que deseamos siempre y cuando estemos conscientes y tengamos la voluntad suficiente para recorrer el camino hacia nuestra meta.

Es obvio que siempre añoremos un inicio distinto. También esperamos que el año siguiente sea siempre mejor que el que está pasando. A fin de cuentas, es normal ver siempre hacia delante y hacia arriba pero también debemos ser claros con nosotros mismos y con nuestros deseos.

Si decidimos ciertos propósitos para cumplir basándonos en las expectativas de la sociedad, difícilmente esos propósitos, al cumplirlos, podrán satisfacernos en totalidad. Si nos planteamos ciertos objetivos basados en lo que la gente dice entonces es probable que nos frustremos un tanto. Un ejemplo de esto puede ser “entrar a la carrera de leyes” porque “para mi padre es importante que sea abogado pero en realidad a mí me gustaría ser psicólogo”. El propósito es totalmente alcanzable pero ¿será la satisfacción para nosotros? ¿Es en realidad nuestro propósito? 

Jen. A. Miller en el texto titulado “How to make (and keep) a New Year´s Resolution” publicado por el New York Times, nos dice que para nuestros propósitos hay que seguir la estrategia CREAS, es decir, los propósitos deben ser: Cuantificables (donde podamos medir el progreso), Relevantes (que el propósito sea importante para darnos motivación suficiente), Específicos (metas concretas y definidas con puntos específicos), Alcanzables (metas razonables, que sean logrables) y Sujetas a un plazo (establecer plazos enfocándonos en pequeñas victorias en el camino).

Es importante que nuestra energía positiva también esté enfocada en el acto positivo. El actuar, indudablemente, nos conducirá a cumplir aquello que nos propongamos. Hay que ser conscientes de que no sólo el pensar positivo o soñar despiertos nos hará alcanzar nuestras metas, es importante actuar aunque a veces nos parezca difícil, sufrible o podamos caer en el camino.

A veces nuestros propósitos llevan ciertos temores que deseamos evitar pero entonces ¿por qué vencernos si el propósito nos hará mejores?

El 1 de enero del año 2016, recuerdo, me puse como propósito el dejar de fumar. No fue inmediato, tardé cerca de nueve meses para lograrlo en su totalidad pero me di como plazo el año para dejarlo e iniciar el siguiente sin tabaco. Comencé a adentrarme en la meditación y en otros aspectos que me fueron de gran ayuda para dejar el tabaco.

Finalmente pude alcanzar mi objetivo pero no lo logré solo. Mucho sirvió mi familia y mi red de apoyo para lograrlo. Cuando decidí dejar de fumar totalmente le comenté a mi ex pareja las probabilidades de mi mal humor y de mi irritabilidad constante ya que me había informado antes sobre los contras al dejar de fumar.

Sufrí de ansiedad extrema, sudaba todo el tiempo, decía muchas groserías y mi apetito cambiaba drásticamente. Sufrí demasiado. Y aun así, me enfoqué más en los pros que alcanzaría al dejar de fumar y mi ex pareja, muy a su manera, también me apoyó aun cuando yo actuaba como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Esto quiere decir que no necesariamente los propósitos como éste van en solitario. Si deseas dejar un vicio puedes apoyarte en personas que pueden motivarte a ello. Puedes platicarles tu propósito y en conjunto pueden ayudarte a llegar a ello, así también verás con quiénes puedes apoyarte y determinarás lo valioso que puede ser tu círculo.

Como decía anteriormente, a veces, los caminos para ciertos propósitos pueden tener piedras que nos harán caer y también herir. Hay que tomar en cuenta que cuando esto suceda, podemos echar mano de la autocompasión. Es decir, mucho del camino no está diseñado por nosotros y no podemos controlarlo todo. También es tan válido errar como levantarse y mejorar. Durante esos 9 meses del 2016 yo seguía fumando pero con cierta culpa y vergüenza y sin embargo, mis esfuerzos los premiaba. En julio de ese año no fumé nada y me premié con ciertos gestos, ciertos lujos. Lo retomé en agosto, es decir, caí, según yo por estrés, y en septiembre decidí que el fumar no iba con la vida que yo deseaba. En mis recaídas, la autocompasión me hizo ver que había fallado y que era normal fallar pero que ese error tenía que llevarme siempre a un lugar mejor. Así fue como poco a poco dejé de fumar: perdonándome.

Cumplí con el plazo que había pensado y comencé el 2017 con unos cuantos meses sin tabaco encima y ahora el fumar está anulado totalmente de mi vida.

Creo también que en nuestra lista de propósitos debemos siempre atiborrarlos y redondearlos con amor y felicidad hacia nosotros y por supuesto, hacia los demás.

Está bien hacer un breve resumen mental o escrito de lo que se ha vivido durante el 2017 y podemos observar aquello que deseamos transformar, trascender. En ese breve resumen hay que incluir mucho nuestro acto de compasión, perdonarnos y perdonar y liberar cargas añejas que no deseamos cargar más.

Espero que hayan disfrutado mucho de las celebraciones de navidad y les deseo con hartísima buena vibra un 2018 cargado de buena vida para todos. ¡Muchísimo amor, salud y éxito para todas sus familias!

¡Gracias a Periódico Central y a Viridiana Lozano por ayudarme a cumplir mi propósito: el volver a escribir!


¡FELIZ AÑO!

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