Wednesday, 13 de December de 2017

México y las ventanas rotas

Por Alejandro Moyaho Bernal / /

ident perspectivas

La teoría de las ventanas rotas surge en 1969 en la Universidad de Stanford (EEUU), por el Profesor Philip Zimpardo, quien en un experimento, dejó dos automóviles idénticos en dos zonas social y económicamente distintas; uno en el Bronx de Nueva York (zona pobre y conflictiva) y el otro en Palo Alto en California (zona rica y tranquila). En pocas horas, el automóvil ubicado en el Bronx comenzó a ser vandalizado. Comenzando por robarle las llantas, los espejos, el radio, etc. Lo que podían aprovechar se lo quitaron, y lo que quedó, fue destruido. En contraste, el automóvil abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

Con lo anterior se puede fácilmente atribuir a la pobreza las causas del delito y el vandalismo, pensando que la necesidad económica orilla a que la gente tome esa actitud.

Al paso de una semana y con el automóvil de Palo Alto impecable, a los investigadores se les ocurrió romper una ventana del automóvil para observar la reacción de la gente del vecindario. ¿Cuál sería la sorpresa que se llevarían? Que a partir de ese momento se comenzó el mismo proceso de deterioro, de robo y de vandalismo que en el barrio bajo y pobre del Bronx.

Desde un punto de vista criminológico, James Q. Wilson y George Kelling concluyen, que el delito tiene mayor presencia en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Como podemos ver, no es la pobreza la culpable que lleva a reaccionar de esa forma, sino que tiene que ver con la psicología humana y las relaciones sociales. Que cuando observa el deterioro, desinterés, despreocupación de las leyes y de las reglas de convivencia, los toma como excusa para seguir aumentando los delitos y los actos vandálicos.

Un ejemplo simple, puede ser cuando se cometen faltas a la ley de tránsito, estacionándose en lugares prohibidos, excediendo el límite de velocidad, pasarse un semáforo con luz roja, dar vueltas prohibidas en cruces, etc. y estas no son sancionadas, ya sea porque no son sorprendidos en el momento o peor aún, por soborno y/o corrupción. Esto da paso a que vaya incrementado el nivel de las faltas y a delitos mayores, incluso muy graves.

La ventana rota que está causando grandes dolores de cabeza a México es la inseguridad, que cobijada bajo una ley enclenque, favorece y protege a los delincuentes, dejando desamparados a los ciudadanos que temen por su integridad física y económica. A tal grado de hacer justicia por su propia mano. Pareciera una táctica de las autoridades, una válvula de alivio para distraer a la sociedad de los malos manejos y delitos que cometen, llevando la intención de hacerlos parecer irrelevantes e indignos de atención ante los grandes problemas que hay en el país.

Nuestra sociedad también presenta los síntomas de las ventanas rotas, en donde la intolerancia y la agresividad cada vez son más frecuentes. Ahora les es muy fácil matar antes de asumir una responsabilidad o culpa. La ausencia de cariño y valores inculcados desde la familia, repercute en el actuar y desinterés de los que deciden dar pasos en falso.

No solo se trata de llegar a una “tolerancia cero” como sugiere la teoría de las ventanas rotas, se debe trabajar en hacer leyes más severas que castiguen de forma ejemplar a todo aquel que cometa un delito, sin importar su posición política y social. La cultura de la prevención juega un papel muy importante en este momento. Debemos tener cuidado y ser selectivos en lo que vemos, escuchamos, leemos y desechar todo aquello que sirva de mal ejemplo a la sociedad, y que esté creando estereotipos egocéntricos en donde según ellos “el éxito, la fama y la fortuna” se alcanza de forma inmediata, sin importar lo que haya que hacer para alcanzarlo.

El trabajo lo debemos hacer en conjunto, así como hemos dado muestras de solidaridad en momentos de desastres, es momento de cambiar nuestro actuar y encaminarnos hacia un futuro en donde el respeto y la educación sea la base de nuestro diario convivir.

Quiero aprovechar para felicitar a mis amigos y compañeros de equipo (Wangos Team) Richi Fernández, Mario Mejía y Daniel Piz, por su destacada participación en el Ironman Los Cabos 2017 el pasado 12 de noviembre, un abrazo a todos.

Saludos y hasta la próxima.

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