Thursday, 23 de November de 2017

Un periodista, sí, un periodista enloquecido sentado en una mesa de El Desafuero

Por Yonadab Cabrera Cruz / /

losamantes inte yona

Mis queridos lectores aquí les dejo un acertijo:
¿Es negro por fuera y por dentro, tiene la cabeza blanca, es regordete, cada vez que habla mete la pata y jura que tiene mucha credibilidad aunque ha estado al servicio del poder?
¿No dan?
Aquí les dejo algunos refranes que le pueden quedar muy bien a este señor:
1. Por la boca muere el pez.
2. Al que obra mal se le pudre el tamal.
3. Con la vara que mides serás medido.
4. Quien a hierro mata a hierro muere.
5. Candil de la calle oscuridad en su casa.
6. Más pronto cae un hablador que un cojo.
7. De lengua me como un taco.
Y otros más...
Estoy seguro que ya saben de quién hablo, pero si les digo su nombre Fernando Crisanto se va a enojar.
Ups, ¿Lo dije o lo pensé?
El siguiente relato sobre este señor es terrorífico y solo evidencia la decadencia de un “periodista”.
***
En aquella mesa del rincón, en una tarde nublada y fría en El Desafuero, yacía Fernando Crisanto con un vaso en la mano, tenía las mejillas rojas señal de que ya llevaba algunas copas, trastabillaba y tenía hipo de borrachito.
Estaba acompañado por un poblano muy decente quien a lo lejos vio a Enrique Doger y lo invitó a su mesa para hablar de los temas del momento.
Tal vez ya estaba harto de su compañero borrachito y quería sostener una plática de altura.
Doger no dudó en pasarse a la mesa de sus amigos, pero la realidad pronto lo rebasó y se comprobó lo que ya todos saben y dicen de Crisanto: “Ni es amigo, ni es de fiar, ni es blanco, ni es periodista”.
Fernando Crisanto dejó a Doger con la mano estirada y en lugar de saludarlo, sólo le lanzó improperios y todo su resentimiento contra la vida y sus frustraciones:
Que si envejeció y ni cuenta se dio.
Que si se le cayeron los dientes.
Que si es moreno y no blanco.
Que si está amargado.
Que si tiene la cabeza blanca.
Que si fue gato de Moreno Valle.
Que si Arturo Rueda le arrebató Cambio.
Que si Arturo Rueda le arrebató Cambio.
Que si Arturo Rueda le arrebató Cambio.
Así es, entre todos sus reclamos el más constante fue que Arturo Rueda se quedó con Cambio.
Lo repetía una y otra vez como disco rayado, hasta le iba a dar una congestión alcohólica porque ya no respiraba del coraje.
“¡Tú creaste a Rueda!”
“¡Tú creaste a Rueeedaaaa!”
“¡Tú creaaaaaaaaste a Rueeeeeeeeeda!”
“¡Rueda es tu hijo!”
“Rueeeeeeeda es tu hiiiiiijo!”
Y sólo paró de decirlo porque se quedó sin aliento, porque quería respirar, vomitar y al mismo tiempo hablar.
Todavía Doger quiso hacerse el chistoso: “Tengo malos ratos pero no malos gustos”.
Pero sus palabras no le hicieron gracia a Crisanto y tocó un punto intocable para cualquier persona La familia. El ex empleado de Moreno Valle insultó a la familia de Enrique Doger y éste todavía muy decente le respondió: “Yo siempre te he respetado y he hablado bien de ti”.
Pero poco le importó al ex gato de Moreno Valle, siguió ofendiendo, aventando platos, vomitando y cada vez se ponía más rojo del coraje.
Para no hacerles el cuento largo, estuvieron a punto de golpearse, casi se arma el zafarrancho en El Desafuero y todo por los rencores, los odios y las frustraciones del periodista en decadencia.
Señor Crisanto le recomiendo que se tome un té de Tila.
Recuerde que para hablar hay que tener la cola muy corta.
Que por la boca muere el pez.
Y para decir que alguien es un impresentable, primero hay que mirarse en un espejo.
No se me vaya a ir de boca.

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