Friday, 24 de November de 2017

El Sultán de Ciudad Serdán

Por Edmundo Velázquez / /

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Cuando Óscar Ramírez Martínez se encontraba como director del Penal de San Miguel en Puebla lo conocían como El Sultán.

A sus espaldas, internos y custodios se burlaban de él y su cadera inquieta, incontrolable.

Le decían El Sultán de san Miguel porque, si él quería, podía obligar a cualquiera de las internas a tener relaciones sexuales con él.

En ese entonces, mientras dirigió San Miguel, entraba cada que lo deseaba al área femenil para revisar qué interna podía satisfacerlo.

Unas horas después proponía un encuentro en una oficina que se encuentra a unos pasos de la dirección del penal.

Si la interna cedía a las peticiones de Óscar Ramírez, las cosas podían resultar muy bien para ella.

Si se negaba, lo mínimo que conseguía era marcaje personal sobre ella, acoso de las custodias y ordenaba que fueran transferidas al penal de Tepexi o de Ciudad Serdán lo cual complicaba todo para la interna en cuestión. Desde su defensa hasta el poder ser visitada por sus familiares.

Dicen que incluso, una interna robó el corazón del Sultán de San Miguel. Y hasta formalizaron la relación una vez que ella salió de la cárcel.

Por estas y otras irregularidades Oscar Ramírez dejó San Miguel.

El entonces secretario de Seguridad Pública, Jesús Rodríguez Almeida –tercero de la administración de Rafael Moreno Valle Rosas– ordenó que a partir del 15 de abril del 2015, Óscar Ramírez fuera restituido al penal de Ciudad Serdán.

Pero solamente fue para taparle el ojo al macho. Las cosas en San Miguel cambiaron, eso sí, porque las reas pudieron descansar de su depredador sexual, pero ocurrieron los negocios que ya hemos tocado en este espacio hasta el hartazgo.

Sin embargo, el penal de Ciudad Serdán se convirtió en una versión menor de San Miguel.

Y,  hace casi dos años, Óscar Ramírez, llegó con todos sus vicios. Todos.

Para muestra la carta que llegó la semana pasada a la redacción de PÁGINA NEGRA y denunció que la trata de personas dentro del penal de Ciudad Serdán ya es otro mal que trajo Óscar Ramírez.

Ver: Denuncian trata de personas en la cárcel de Ciudad Serdán

El Sultán cambió de morada, pero no de mañas y ya instauró su ley.

Se refiere a los internos con palabrotas y golpes, no guarda respeto por sus custodios, ya comenzó con sus negocios con concesiones.

Y cambió de harem, ahora con estas internas.

Algunos reos con los que he podido platicar, aseguran que Óscar Ramírez vive con una adicción al sexo.

Ese tema privado que no le permite llevar a cabalidad su trabajo en la función pública.

¿La Secretaría de Seguridad Pública Estatal hará algo? ¿Por lo menos lo investigarán?

Esperemos el desenlace de esta triste historia. 

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