Monday, 24 de July de 2017

San Miguel, el penal del medio millón de pesos

Por Edmundo Velázquez / /

 

Cuenta hasta diez

 

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Recién nombrado director del Penal de San Miguel, Rafael Carbajal “llegó con un traje barato de terlenca, zapatos gastados y un cinturón bien amolado”, me dice uno de los reos que todavía lo sufre.

A su llegada se reunió con todos los reos que tenían alguna concesión.

La cita se dio en el área de Control del Penal, en el mes de mayo del 2015.

Por arte de magia, y del dinero, la vida de Carbajal cambió.

Venía del penal de Tepexi de Rodríguez, sin un clavo.  

–Hermanito, te voy a ser bien honesto, necesito que me alivianes–le dijo a uno de los reos que tuvieron el privilegio de sentarse con él.

–¿Con cuánto quieres que te aliviane?–le preguntó el reo

–Para empezar, unos  200 mil… A la semana–.

El interno no pensó que Carbajal fuera tan voraz.

Pero le pudo juntar eso a la semana.

Eso y más.

Desde entonces, San Miguel fue el paraíso para Carbajal.

Hoy controla el mercado de lo lícito y lo ilícito dentro de la prisión de la capital de Puebla.

Se benefició de la salida abrupta de Facundo Rosas. Cuando llegó no tenía control de nada y quien manejaba todo en ese entonces era Marco Antonio Galván, sub director de Seguridad y Custodia; un hombre muy cercano de Oscar Ramírez, quien hoy dirige el penal de Ciudad Serdán y cuyo caso merece ser contado en otro momento.

Galván le picaba los ojos a Carbajal.

Él recibía todo el dinero de los negocios ilícitos del penal y le pasaba su moche a Ramírez. Sin embargo no contaba con las rotaciones que iniciaron con Rodríguez Almeida.

Carbajal poco a poco se quedó con todos los negocios.

De hecho ya sobrevivió tres funcionarios de estado: Facundo Rosas Rosas, Jesús Rodríguez Almeida y el recién nombrado Jesús Morales Rodríguez.

Carbajal sigue ahí.

Hoy ya viste mejor, conduce mejores autos.

Y mantiene una red de negocios que, en un cálculo vago, deben de reportarle semanalmente 500 mil pesos.

Recibe medio millón de pesos a la semana gracias a una red de internos como Eduardo Flores Moreno, Julio César Reyes Martínez y Arturo Aparicio Romero, quienes le sirven como prestanombres de todo lo que se vende legalmente, como el agua, el refresco, la comida, la renta de casitas para la visita íntima y un largo etcétera.

Pero aparte están todos los negocios ilegales que circulan allá dentro, y que son bien conocidos, como las drogas, la prostitución, los teléfonos celulares, la protección y otras plazas que tienen costo.

Para que los internos no se le salgan del huacal, Carbajal mantiene un grupo de choque formado por  reos que obedecen sus órdenes, que golpean y amenazan a aquellos que no quieren cooperar con lo que él ordena.

Esos reos provienen de la crujía J-6.

Y cuando ya te cargó el J-6, dicen en el penal, ya valiste.

San Miguel es una bomba de tiempo, de medio millón de pesos a la semana.

Está por cumplirse un mes que Alejandro Cruz Maya dejó el cargo al frente de los penales de Puebla y llegó en su lugar Ignacio Antonio Molina González.

Pero las cosas siguen igual.

Incluso,el titular del penal de Puebla Capital asegura que él ya le llegó al precio al nuevo director.

Si no es así, ¿por qué Ricardo Carbajal sigue como director de San Miguel, si se tienen tantos señalamientos en su contra?

Y, por si faltara más, contra Carbajal también pesa una denuncia penal por tortura.

Pero esa historia se las cuento con más calma.

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