Sábado, 29 de Abril de 2017

Las aventuras restauranteras del Hombre del Millón

Por Edmundo Velázquez / /

 

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La semana pasada, por un reportaje de Diario Cambio me enteré de la existencia de Alejandro Escalona, quien se autonombra el Hombre del Millón.

Hasta la fecha seguimos sin saber si Escalona es alguna mala broma del productor de telenovelas de Televisa, Emilio Larrosa.

No sabemos si fue un personaje sacado de bodrios televisivos como “El Premio Mayor” y es el hijo perdido de Huicho Domínguez.

Sí sabemos que es un personaje que basó toda su estrategia en convencer a aquellos nuevos ricos  y a  clasemedieros que ansían  vivir en La Vista y codearse con la clase social que Ricardo Raphael, en su libro “El Mirreynato”, atina a nombrar de Dinero Viejo.

Escalona tuvo un muy buen plan y todo lo ejecutó perfectamente. Hasta que comenzó a verle la cara a demasiados hombres de poder.

Entre ellos está la casta de empresarios restauranteros que también creyeron en él. Y a los que ahora les quedó a deber.

Así pasó con el empresario Manuel Maya, quien traspasó el restaurante Corazón de León, en la avenida Juárez 1706, a Alejandro Escalona. Él y su equipo de Franquicias Elite convencieron al empresario de que le pagarían en abonos chiquitos y de poco a poquito con las ganancias que el restaurante generara, porque tenían un súper concepto.

Escalona planteó el proyecto como “un bar para el patrón”. Así que súper original le puso al bar BOSS. Copió el concepto de un bar para ejecutivos con guapas hostess. Pero, como casi todos sus negocios se fue a pique.

Lo barato del concepto y la falta de originalidad nomás no pegaron. El bar tuvo que ser devuelto en calidad de urgente al empresario Manuel Maya para que no representara más pérdida. Total que del negociado propuesto jamás vio un peso. Manuel Maya recuperó el lugar, que está en funcionamiento con otro nombre y una administración seria.

Otro de los negocios que destrozó Alejandro Escalona es El Infierno de Dante, en Sonatta, que compró a un grupo de restauranteros. La dinámica fue la misma y está prácticamente por tronarlo.

De entrada, sus delirios de grandeza le dictaron que debía de cambiarle el nombre, y le llamó ahora Arde Roma. Y entre las grandes ideas innovadoras, Alejandro Escalona puso en la carta una tabla de sushi viviente por módicos 3 mil pesos.

Así como lo lee. Escalona le pagaba a edecanes que medio se bañaban y desnudaban para que en ellas sirvieran sushi, como si se tratara de una película barata de Steven Seagal. El éxito de Arde Roma para Escalona estaba asegurado con esas ideotas. Bueno, pues va que vuela para la quiebra y a quién sabe cuántos más les vio la cara para ese negocito.

Como pueden leer, entre los defraudados de Escalona no solamente se encuentran los clientes de Franquicias Elite. Súmele a eso asesores de todo tipo con los que se sentó El Hombre del Millón. A todos les ofrecía lo mismo: “Danos un curso, hagamos un manual, armemos el negocio, capacita a mi gente”.

Total que muchos de los empresarios con los que se sentaba, al poco tiempo escuchaban con Javier López Díaz, en Cinco Radio, que El Hombre del Millón ya ofrecía entre su cartera de monerías todo aquello que habían planteado en juntas previas, sin su autorización.

Y la gente creía. En efecto, Javier López Díaz, por muchas disculpas que brinde a su auditorio, formó parte importante del fraude. Rentó su credibilidad a Franquicias Elite y a este remedo de Huicho Domínguez.

Total que a los defraudados y a los ingenuos puede sumar una serie de asesores y empresarios en software, restauranteros y hasta empresas de seguridad privada que jamás vieron un peso de todas las promesas de Escalona.

¿A cuántos poderosos y renombrados empresarios poblanos más les habrá visto la cara?

¿Víctor Carrancá Bourget sabrá que ya no se encuentra en el estado?

¿Pisará un juzgado? ¿Pisará la cárcel?

¿Una persona tan burda también le verá la cara al fiscal?

Pago por ver.

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