Lunes, 27 de Marzo de 2017

Paco Ramos y la Operación Tupperware

Por Edmundo Velázquez / /

Francisco Ramos Montaño debe ser reconocido como un emérito de la política poblana.

Debe pasar a los anales de la historia por ser un niño héroe del priismo.

Tiene muchos, pero muchos puntos a su favor como un personaje de la Real Politik camotera.

Aguantó muy, pero muy de cerca, a Mario Marín Jr.

Su gran mérito fue ser el muy mejor amigo del mayor de los Marincitos.

Lo paseaban en sus Aston Martin por La Vista y lo llevaron a las mejores pachangas de los mirreyes marinistas.

A cambio, Paquito Ramos lo levantaba de su propio vómito cuando el Mirrey de Oro terminaba hasta las manitas en las pachangas.

Vaya, eran íntimos. Fue el Viruta de ese Capulina. Fue el Flaco de ese Gordo. El Benito Bodoque de ese Don Gato.

Y por tanto, Paquito Ramos fue uno de esos jóvenes políticos que se volvieron dinosaurios con menos de 30 años de edad en el sexenio Marinista.

Le convino tanto la cercanía a Mario Marín Jr. que hasta una diputación federal le cayó de la nada.

Sí. Así la logró.

Y eso es de sobra conocido.

Ser el Primer Best Friend del Mirrey de Oro tiene sus frutos.

Paco Ramos entonces obtuvo la habilidad de escalar socialmente gracias a sus amistades portentosas.

El día que Marín Jr. pasó de la plutocracia poblana a ser uno más de los apestados al cierre de la administración de su papi, Paquito no fue tonto y agarró otro barco.

Apareció Mariana Moguel Robles, hija de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano de Enrique Peña Nieto, Rosario Robles Berlanga.

El flechazo fue instantáneo. El colmillo de Paquito había madurado.

Unos meses pasaron y ya eran novios, después se casaron. La boda fue un eventazo del jet set, digno de las crónicas sociales de Cuna de Grillos.

Pero el príncipe soñado, que era el entonces diputado federal, se nos desinfló.

Y también la relación con Marianita Moguel. Nueve meses pasaron y ya estaban en pleno divorcio. O nos lo regresaron al corral por manso o simplemente eso de las artes del bragueteo no le funcionaron en la esfera nacional.

Eso sí. Paquito Ramos ya se acomodó en el proyecto del Subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, Juan Carlos Lastiri, rumbo al 2018.

Sí, hay priistas que creen que todavía pueden ganar el 2018. Y pues Paquito es uno de ellos, y alineado con Lastiri emprendió ya una operación que le robó a su ex suegra.

Sí, doña Chayito quizá no la patentó y ya se la está birlando el buen Paco.

Rosario Robles generó una dinámica basada en las fiestas de Tupperware.

Ándele, le entró a eso de la onda multinivel pero para asegurar votos y simpatizantes.

Ya saben cómo son esas pachangas. Seguramente alguna vecina se los atoró. Y pues así le anda haciendo Paquito Ramos ahora para agarrar incautos a favor de Lastiri y ahora nombrarse el gran operador con las dinámicas de su ex suegra.

Así pues el modus operandi de Paquito:

Agarran a un grupo de incautos priistas, piden a una anfitriona que ponga la casa y  le avisan que le van a caer con un montón de premios y dinámicas.

Paquito pone las Big Cola y los sándwiches de triangulito y los chicharrines.

A la anfitriona le ofrecen un regalito, un tortillero, unos contenedores de plásticos o unas ollas. Ahora anda de moda el regalarles memorias USB o hasta baterías de emergencia para su celular. Pura cosa china, ya saben.

La dinámica de la pachanga es igualita a una fiesta Tupperware. Se juntan las doñitas, Paquito y sus cuates les ponen un video soporífero con Juan Carlos Lastiri anunciando que buscará la candidatura y porqué quiere ser gobernador.

Ya después arman un par de dinámicas. Habla la anfitriona y pues los interesados se vuelven parte del ejército de Lastiri. O bueno, les dicen lo que sea con tal de que les regalen una USB o una batería.

Así que doña Chayito Robles perdió a un yerno, pero Juan Carlos Lastiri ganó a un anfitrión de Tupperware.

El operador que Puebla esperaba. Así sí va a levantar el PRI en el 2018.

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