Tuesday, 25 de July de 2017

5 años de Chingar al guapo

Por Yonadab Cabrera / /

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Como bien decía mi querida y gran amiga Selene Ríos, por más que quiera alejarme y olvidarme del periodismo siempre regreso. Hoy que nos ve desde el cielo, quiero decirle que tenía mucha razón, nunca podría apartarme de esta bonita labor porque es de las cosas que más disfruto y más me divierten.

Chinguen al guapo surgió como un proyecto periodístico distinto a lo que estamos acostumbrados a leer y es que no es nada fácil publicar tu vida personal y hacerla del dominio público, pero mi amiga Rayas me motivó, incitó y dio valor para hacerlo y a 5 años creo que ha sido un éxito. 

Tengo mucho que agradecer a Selene Ríos y a mi abuelito mejor conocido como Don Miguelitro, porque en muchas de estas columnas han sido protagonistas, viví un sinfín de historias con ellos, e hicieron que nuestras anécdotas sean de las lecturas favoritas de la audiencia de CENTRAL

También quiero agradecer a toda la gente que por 5 años ha seguido Chinguen al guapo y su evolución, gracias por compartir sus risas con nosotros y disfrutar de estas divertidas anécdotas, apartándose un poco de los temas políticos, económicos, sociales, para distraerse un rato con las vivencias de un simple mortal.

En abril de 2012 y a días de abrir CENTRAL, pensé en el formato de mi columna, no sabía si hacerla seria o desmadrosa, entonces pensé en narrar todo lo que le puede ocurrir a alguien en un día o en el transcurso de su vida, para que viéramos que por más que intentemos ser perfectos no se puede.

A 5 años de emprender este proyecto periodístico, quiero decir que Selene Ríos tuvo razón, no se equivocó y hoy CENTRAL y Chinguen al guapo están de fiesta. 

Gracias a todas las personas que han seguido esta columna a lo largo de estos 5 años.

Gracias a todas las personas que cada viernes esperan un nuevo relato. 

Gracias a todas las personas que han reído, llorado y compartido las historias de su servidor.

Y está por demás decir que habrá Chinguen al guapo para mucho rato. Claro, siempre y cuando me sigan pasando cosas que según yo, le pueden pasar a cualquiera.

También quiero agradecer a mi familia —mamá, hermanos, primos, tíos, abuelos— porque siempre se acuerdan de historias que ya había olvidado por completo y con eso, ayudan a enriquecer este espacio.

Y reitero mi más especial agradecimiento a Selene Ríos con quien salía a correr, iba a la bici, de antro, de vacaciones y hasta dormíamos juntos.

Y a don Miguelitro por tener un guajolote, llevarme a las aguas termales de Chignahuapan, ponerme un columpio, exigirme que le ayudara a pintar, entre otras cosas.

Disfruté mucho el tiempo que los dos me compartieron.

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