Wednesday, 13 de December de 2017

Sin poder entrar

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

Mis estimados #Guapofans, hoy para recordar a mi adorada Selene Ríos, alias La Rayas, les quiero dejar una columna que siempre se opuso a que fuera publicada. No saben, cuando se enojaba de verdad que se enojaba y la tierra temblaba y este texto la hizo enfurecer y como yo me obstiné en sacarla a la luz, ya se imaginarán, vomitó verde, se puso morada, giró la cabeza en 360 grados, se paró de manos y todo lo que conllevaba sus transformaciones en esos momentos de furia.

Con esta columna quiero recordar a mi entrañable amiga, mi hermana y compañera de sueños, parrandas, pobreza, tristezas, alegrías y de los mejores momentos que he pasado en mi vida. Gracias a donde quiera que estés por todos esos maravillosos momentos, por todo lo que me enseñaste y por siempre regalarme lo mejor de ti Selene Ríos. 

 Y en efecto, el protagonista de esta columna no fui yo. 

¡Alabado Cristo redentor! 

Gracias al tremendo oso de @SeleneRíos— y Arturo Rueda —@NigromanteRueda—. 

Trivia 

Pregunta uno: ¿Qué hacían Selene Ríos y Arturo Rueda un domingo cualquiera afuera de su casa a la 1 de la mañana? 

A)     Cazando ovnis 

B)      Planeando nuevos escándalos contra Moreno Valle en aquel lejano invierno de 2015 ó

C)      Esperando a un cerrajero 

Lo sé es muy complicado. Los incisos B y C en la vida de Selene y Arturo eran tan reales que hasta parece pregunta capciosa. 

La respuesta correcta aunque usted no lo crea es el inciso C. Sí, Selene Ríos y Arturo Rueda se quedaron afuera de su casa, pues mientras bajaban su equipaje luego de un rico fin de semana en la Feria Internacional del Libro, dejaron sus llaves adentro de la casa y se les cerró la puerta. 

Y ahí los tenían la noche del domingo 6 de noviembre de 2015: solos y un amigo arrepentido de llevarlos. Con frío, sin dinero y la esperanza de algún día volver entrar a su casa. 

—¡Maldita sea Selene! ¡No mames! ¿Las llaves?, ¿Las llaaaaaaaaaaaves? ¡Las maldiiiiiitas llaaaaaaaves!—gritó Arturo Rueda una y otra vez al mismo tiempo en que daba vueltas como Robotina y se azotaba contra la puerta, el árbol, la casa de los vecinos y la camioneta de su amigo. 

—Yaaaaaaaaaa, por el amor de Dios ¡Cálmate! O no te doy de cenar cuando entremos. No fue mi culpa, tú para qué cierras la puerta y también tienes llaves ¿O no Papi?—recriminó Selene con esa mirada inquisidora que a todos nos daba miedo y a más de un político ponía a temblar. 

5 minutos 

Desde ese momento, un silencio incómodo y temeroso invadió el ambiente. Solo habían transcurrido 5 minutos y nuestros protagonistas ya habían enloquecido; ni por equivocación hablaban, cualquier frase o palabra en falso desataría la ira del otro. 

12:10 

Solo pensaban, pensaban en la noche tan larga, en el ratero, en el frío, en su cama, en un cerrajero y en los 10 minutos que llevaban afuera, mientras los malditos mosquitos invadían su casa. 

Pensamiento de Selene: Ay ya, que Rueda se quede cuidando la casa, yo me voy con mi hermano, con la vecina, con Yona, Viri, tal vez Mundo y Pocoyayito me dejen dormir entre ellos, con eso de que solo tienen una cama. 

Pensamiento de Rueda: ¡Se van a meter los moscos! ¡Esos putos moscos!, ¡Odio los moscos y su puto zumbiiiiidoo! ¡Tengo hambre! ¡Tengo sueño!... ya sé, le quitaré su chamarra a Selene, sí eso haré, además me la merezco para qué deja adentro las llaves. 

Bueno, mientras dormiré otra hora….. ¡No mames han pasado 10 minutos! 

¡Maldita Selene! 

Opciones para entrar (1 am) 

Por fin Selene se decidió a romper el hielo y propuso una serie de alternativas para que por fin pudieran entrar a casa, se fuera el amigo que los había llevado y durmieran en paz. 

Su primera propuesta fue vestirse de ninja blanca como Camerón Díaz en los Ángeles de Charly, saltar al árbol que está afuera de su casa, hacer malabares, escabullirse entre la cerca electrificada sin rozarla, poner sus manos en la barda para apoyarse y caer cual gimnasta en su patio. 

Pero pronto se dio cuenta que ni era Camerón Díaz, ni sabía gimnasia, ni tenía elasticidad para hacer todo eso. 

Su segunda opción fue embarrarse de shampooo como Vitali el tigre siberiano de Madagascar 3, extender el dedo índice de su mano derecha para pasar por la cerradura y entrar, pero tampoco fue una opción viable ya que se iba a quedar atorada gracias a su CADERA. 

Además, su shampoo y acondicionador estaban adentro de la casa.

La última opción “Irse a dormir con alguien y dejar al Doctor custodiando la casa”. 

Mientras tanto, Rueda dormía y despertaba cada 5 minutos deseando que fuera de día, que todo hubiera sido una pesadilla, un mal sueño o que por arte de magia se abriera la puerta. Pero como él sabe perfectamente que el “hubiera es un verbo que no existe”, decidió tomar cartas en el asunto. 

Envalentonado, mi gran amigo se bajó de la camioneta, se acomodó el pantalón muy macho, tomó su teléfono y buscó un cerrajero de 24 horas, pero no cualquier cerrajero sino “El cerrajero”, el más honesto que pudiera haber para que no le robara. 

1:10 am

Rin, riiiin, riiiiiiiin (onomatopeya de teléfono) 

Cerrajero honesto: Hola, buenas noches, habla el cerrajero más honesto que pueda encontrar ahorita, con quién tengo el gusto. 

Rueda: Buenas noches, habla Arturo Rueda. Puede venir ahorita, ahorita, yaaaaa ahorita a abrir mi casa porque “alguien” dejó las llaves adentro. 

Cerrajero honesto: Claro que sí, serían 600 pesos por la hora, el traslado y la desvelada, ya sabe cómo es esto patrón. 

Rueda: Qué, está loooooco, en mi vida, en mi viiiiiiida, si me cobran 50 pesos. 

Cerrajero honesto: Bueno, entonces consiga otro. 

Amigo que hasta hoy aparece en la historia: Ya don Rueda, yaaaaaaa, si dejó adentro su cartera no se preocupe, yo pago, pero el chiste es que ya abran su casa. 

A Rueda le dio pena que el humilde hombre que apenas y gana 6 mil pesos al mes, haya decidido gastarse la mitad de su sueldo para que él y Selene entraran a su casa. 

Rueda: Está bien, acepto su robo. No tarde. 

Pasaron 5, 10, 15, 20 minutos y no llegaba el cerrajero. 

Rueda nuevamente le llamó y le preguntó si ya iba a llegar a lo que el cerrajero honesto respondió que sí. 

2:30 am 

Rin, rrrrin, riiiiiiiiiiiin (Onomatopeya de teléfono) 

—¿Ya viene joven cerrajero honesto?, es que ya es muy tarde y morimos de frío— dijo Arturo Rueda con voz de ratoncito casi imperceptible, pues tenía miedo de que el cerrajero notara enfado en su voz y decidiera no ir. 

—Ya voy joven— respondió el cerrajero honesto muy molesto 

3:00 am 

Rin, riiiiiin, riiiiiiiiiin 

—¿Qué pasó, tenemos dos horas esperándolo?, no chingue— dijo Rueda en tono iracundo.

—Bueno, pues creo que ya no llegué. Adiós— respondió muy firme y tajante el cerrajero honesto. 

Nuevamente, el ambiente se tornó incomodo, nuestros personajes ya no sabían qué hacer, a dónde ir, cómo entrar, mientras morían de frío y de sueño, hasta que……. 

Amigo de la camioneta: Ya, yaaaaaaa, yo le consigo el cerrajero pero por el amor de Dios, ya déjenme ir. 

Y así, llegó un cerrajero a las 3:30 de la mañana y nuestros personajes por fin pudieron entrar a su casa…… 

Cua, cua, cua, cuaaaaaaaa. 

Moraleja: Selene y Rueda aprendieron a confiar en la gente y darle copias de la llave de su casa a Viri y a Dania… en realidad más Rueda que Selene porque ella era muy confiada. 

¡Claro Chinguen a la guapa!

 

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