Sábado, 21 de Enero de 2017

Blanca no perdió, perdió Puebla... Okei, no

Por Selene Rios Andraca / /

Lo que más me molesta del clima caprichoso que tenemos en Puebla es que salgo de mi casa vestida cual pescadillera acalorada y a la media hora comienzo a estornudar y a toser porque la temperatura ronda los 10 grados y ni hablar de las intempestivas lluvias que hacen un desastre en la ciudad. Sé que mi alergia no es tan importante como las avenidas que ayer casi sucumben a la catástrofe de la tromba. Jesucristito, en algunas fotos parecía el fin del mundo cuando en realidad se trataba de las cascadas del Periférico Ecológico, de la avenida Margaritas, de la avenida Las Torres, así como de la 24 y la 14 Sur.

Por si las lluvias no fueran un claro mensaje contra la humanidad que habita este pedacito de tierra, basta ver los periódicos para enterarse que el gobernador Rafael Moreno Valle de plano no se aguantó a terminar el sexenio, por aquí pasó la elección y corrió despavorido a hacer uso de su cargo partidista de Presidente de la Comisión Política del CEN del PAN para hacer su luchita y montarse en las preferencias electorales para el 2018.

A pesar de que la campaña electoral pasada refrendó al morenovallismo en el gobierno, los puntos nomás no cuajan en la canasta del gobernador. Según la encuesta de El Financiero,Moreno Valle perdió en las últimas semanas unos cuantos puntos de preferencia y como que no puede darse el lujo de perder nada y menos con el Niño Maravilla tan montado en las victorias, tan confiado en su sonrisa encantadora y mucho menos con Margarita Zavala comiéndose el mandado con sus 55 y 35 puntos entre panistas y electorado en general. Claro, lo bueno es que Moreno Valle no ha salido con la trastada de: "No voy perdiendo yo, va perdiendo México"... 

Más allá de los presagios climatológicos y de que Margarita Zavala haya escalado en cuatro meses nomás 15 pinches puntos en las preferencias al interior de su partido para ser la abanderada panista a la Presidencia, el Niño Maravilla está empecinado en acabar con la popularidad de doña Márgara, al recordarle a medio mundo que es la esposa de Felipe Calderón ¡de Felipe Calderón! y en tomar venganza en contra del gobernador poblano por haber ganado sin su ayuda.   

Pero si ellos tienen problemas, imagínense en el PRI cómo andan las cosas que su líder nacional renunció nomás porque perdió 7 de 12 elecciones, como si eso fuera para tanto. En Puebla, su homólogo,Jorge Estefan Chidiac ni siquiera ha tenido la decencia de reconocer el descalabro de su partido y el error cometido por ungir a Blanca Alcalá en tiempos de guerra.

El caso es que entre mi alergia, mis medicamentos, las lluvias que traen azorada a Puebla y a Luis Banck, la campaña apresurada de Moreno Valle, Oaxaca incendiada entre los maestros y los Policías, Manlio Fabio Beltrones y su huida, Jorge Estefan y su negación, así como la senadora con licencia Blanca Alcalá con su bocota del tamaño de su soberbia, yo nomás no tuve tiempo de escribir la semana pasada porque se me hizo bolas el engrudo, se me intensificó la alergia y me quise a esperar a que Blanquita Alcalá apareciera.

Y maldita la hora en que dije eso porque jamás me imaginé que Blanca Alcalá haría gala de su soberbia al decir: “Yo no perdí, perdió Puebla”.

#Zas

Sus palabras aún retumban en mis oídos.

“Yo no perdí, perdió Puebla”.

“Yo no perdí, perdió Puebla”.

“Yo no perdí, perdió Puebla”.

“Yo no perdí, perdió Puebla”.

“Yo no perdí, perdió Puebla”.

Me la imagino sentada en un baño, abrazándose las piernas, con el rímel y el labial corrido…

You know... 

Yo no me embaracé, me embarazaron.

Yo no me empedé, me empedaron.

Yo no escribí la columna, me la escribieron.

De otra manera, esa declaración me parece una locura como lo es que sus “aliados” de la campaña, Juan Carlos Lastiri, Juan Manuel Vega Rayet y Mario Montero hayan preferido irse a echar una tartaleta de frutas a atestiguar las barbaridades de Blanca Alcalá y Jorge Estefan Chidiac en la comida de la derrota en la que imperó el discurso de la elección de Estado y el juego sucio.

Yo los comprendo, en su lugar tampoco habría ido con Blanca, porque ni siquiera me iban a dejar entrar como les sucedió a los reporteros que ahí andaban. Pero se me hace un poco suspicaz que esa triada priista le haya dado la espalda a las ínfulas de la peor candidata del PRI en su historia.

Pero lo que más me causa mortificación es con qué cara se va levantar en los siguientes días Jorge Estefan Chidiac, si su líder nacional tuvo la entereza de presentar su renuncia tras los pésimos resultados electorales en el país. Supongo que  “Peludo” se levantará como si nada, total que él comparte la idea de que el 5 de junio no perdió el PRI, sino que perdió Puebla.

Háganme el chingado favor.

Algunas personas con las que hablé ayer me insistieron en que Jorge Estefan debería seguir el ejemplo de Manlio Fabio nomás por pura dignidad y yo les respondí, pues eso está cabrón, a esa fulana ni la conoce.

En resumen, nuestro gobernador saliente está en campaña llana y plena—Lo cual, aunque no me crean, me pone muy contenta porque cuando Moreno Valle es candidato es muy simpático y si anda en campaña, seguramente dejará de hacer de las suyas por estos rumbos— y Blanca Alcalá al fin reapareció en la escena pública nomás para demostrar que ni con una aplanadora de 11.77 puntos encima, es capaz de reconocer sus deficiencias como candidata, como opositora y como retadora. Así de cabrona es la soberbia.

Miau.

 

 

 

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